lunes, 23 de marzo de 2026

LA CIUDAD , LA CATEDRAL Y SUS INCENDIOS

Por Eduardo García Aguilar

Hace cien años, en 1926, el 20 de marzo, se quemó la primera Catedral de Manizales que antes se había salvado de otros dos voraces incendios de 1922 y 1925, causando entre los ciudadanos de ese próspero poblado fundado poco más de medio siglo antes una reacción cívica que llevó a la reconstrucción de la ciudad por lo alto, acudiendo en París al director de la escuela de Bellas Artes, el poderoso Julien Polti, quien ganó el concurso convocado para ese efecto.

Polti era una autoridad y su huella está registrada en múltiples construcciones en Francia y en Europa, por lo que no es extraño que la Catedral surgida de sus planes fuera esa obra extraordinaria y loca que la emparenta con las construcciones monumentales y milenarias de las grandes civilizaciones mediterráneas, mesopotámicas y prehispánicas o en la Edad Media, las del delirio gótico.

Para la construcción vinieron los ya legendarios Papio y Bonarda, que no solo dejaron huella en la desmesura de la Catedral sino en múltiples edificaciones que constituyen hoy el centro histórico de nuestra ciudad, uno de los más originales y secretos, marcado también por el impulso modernizador del Art Deco, en boga en París en la década de los años 20 y en 1926, cuando se realizó la exposición de los principales arquitectos de ese movimiento, cuyo impacto fue mundial. Papio y Bonarda y sus colaboradores ya eran famosos en Italia y respetados en el Vaticano.

Las élites eclesiásticas y financieras de la ciudad y también la gente modesta que ayudó y colaboró, actuaron pensando en grande y en las futuras generaciones, esos imaginarios habitantes descendientes suyos que viviríamos un siglo o varios siglos después.  Así ocurrió con los reyes y sátrapas de la antigüedad que construyeron megalópolis como Nínive, Babilonia, Antioquía, Cartago, Alejandría, Éfeso, Atenas, Roma o las pirámides y los templos egipcios. 

También sucedió igual con esos ignotos príncipes mayas, zapotecos, mixtecos y teotihuacanos que construyeron ciudades como Monte Albán, Teotihuacán, Palenque, Tikal y Chichen Itzá o las civilizaciones preincaicas e incas que construyeron las urbes peruanas, la más conocida de ellas Machu Pichu, cantada por el gran poeta chileno y Premio Nobel Pablo Neruda, quien vino a Manizales y se maravilló con esta ciudad a la que definió como una fábrica de atardeceres.

Son dignos de elogio esos emprendedores eclesiásticos y financieros que recolectaron dinero para construir la nueva Catedral de cemento armado, una construcción desmesurada que ningún fuego podría calcinar. Su acción fue un acto utópico y quimérico emparentado con la poesía, la locura y el delirio. 

Su gesto es un desafío como el de los reyes que construyeron los más grandes palacios, por ejemplo el Rey Sol Luis XIV con su Versalles, el constructor del Taj Majal o ese emperador chino loco que creó para la eternidad un ejército multitudinario de figuras en cerámica, cada una original, que estuvo sepultado durante milenios hasta que fue descubierto por los arqueólogos.

Los manizaleños siempre hemos estado impresionados desde la infancia no solo por el carácter de mirador de nuestra ciudad hacia los paisajes más impresionantes, valles, montañas, cordilleras y volcanes, sino por esa catedral que reemplazó a la quemada de madera, incinerada hace exactamente 100 años. Desde niños al cruzar por allí sentíamos ese peso demencial de su belleza y desmesura.

Cuando veíamos las fotos del incendio de ese templo de madera tratábamos de imaginar a la ciudad en aquellos tiempos con sus bancos, tiendas, plazas, arrieros y otras iglesias de madera como la Inmaculada, aun presente en el Parque Caldas. Y si queríamos imaginar y volver a ver a la quemada en 1926 solo bastaba ir a Chipre a ver la bella réplica de cemento construida al despuntar la década de los 50.

Manizales, ciudad tan reciente que aun no tiene ni siquiera dos siglos, posee su historia secreta y sus desmesuras. Somos afortunados quienes nacimos ahí y algunos de sus habitantes, que con el tiempo han comenzado a valorar su centro histórico, evocan con tristeza las construcciones perdidas, incendiadas o demolidas como el Teatro Olympia,  pero llevan en alto la antorcha de la lucha contra la devastación de las joyas del pasado y el reino creciente del cáncer urbano del cemento.
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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 22 de marzo de 2026.

jueves, 19 de marzo de 2026

LA MAGIA Y EL DUENDE DE GARCÍA LORCA

Por Eduardo García Aguilar

Hace ya casi 90 años fue asesinado a los 38 años de edad Federico García Lorca, uno de los poetas más notables del siglo XX, esteta cuya palabra era dúctil, musical y profunda, pero que además se destacaba por sus dibujos, el ejercicio del teatro, su teoría del duende y el amor por la música. En su corta vida tuvo oportunidad de recorrer el continente americano y en Buenos Aires, México, Nueva York o La Habana compartió con los autores de su generación, o jóvenes que ya se destacaban como Alfonsina Storni y Pablo Neruda.

Para muchos amantes de las letras de diversas generaciones del siglo XX descubrir temprano la obra del andaluz García Lorca ha significado un cimbronazo espectacular, ya que todo en él son ventanas a la libertad y al desborde de la imaginación, al contacto con el agua, los metales, el deseo, el erotismo, el baile, todo ello inundado por un colorido simbólico y surreal.

Nacido en Fuente Vaqueros en 1898, residente en Almería, estudiante en Granada, Lorca es el gran fruto de la tierra andaluza, donde durante siglos, hasta la llegada de los reyes católicos, que realizaron una absurda limpieza étnica al expulsar a moros y judíos, convivieron diversas culturas muy ricas provenientes de Magreb, Oriente Medio y los territorios bíblicos y babilónicos. 

El carácter cosmopolita de la cultura del Al-Ándalus, irriga de punta a punta la obra y su talento artístico. En su obra múltiple vibran los ritmos musicales de los Omeyas, bereberes y magrebíes, el hedonismo de los poetas y viajeros del Al-Ándalus, los ecos de la errancia gitana y flamenca y la profundidad de los sabios filósofos que provenían de las milenarias culturas sincréticas mediorientales y mediterráneas.

Perteneció a la generación del 27, algunos de cuyos miembros sobrevivieron a la Guerra Civil española y lograron salvarse en diversos exilios, unos como el gran Luis Cernuda o Manuel Altolaguirre en México, que acogió a miles de transterrados,  y Rafael Alberti en Italia, y otros alcanzaron la longevidad en España como Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Pedro Salinas y Jorge Guillén, entre otros.

Pero sin duda la amistad de Lorca con Salvador Dalí, quien lo acogía en su natal Cadaqués, en la profunda Cataluña del Ampurdán, lo conectó con la variante surrealista. El loco pintor catalán lo animó a practicar el dibujo y son miles y miles de imágenes inolvidables y coloridas las que nos dejó y nos impresionan siempre. Dibujos solos, cartas ilustradas, proyectos de escenografías para obras de teatro o títeres, complementan su poesía y su prosa y se imbrican con las prácticas musicales.

También son claves su contactos en Madrid con el futuro gran cineasta surrealista Luis Buñuel, quien alcanzó a vivir a lo largo del siglo XX y dejó una vasta obra viva y con Rafael Alberti, que iluminó también el siglo con su poesía. Otras influencias y amistades profundas tuvo con maestros como el futuro Premio Nobel Juan Ramón Jiménez y el músico Manuel de Falla, con quien colaboró.

Los que descubrimos a Lorca en la adolescencia quedamos marcados para siempre. Allí en esos libros, en esas historias, poemas, tragedias, alegorías, imaginerías, el muchacho descubre la libertad infinita del arte en su mayor expresión y a través de esas páginas y ventanas vuela en un tapiz oriental milagroso como los de las historias de Las Mil y una noches.

Romancero gitano, Bodas de Sangre, Yerma, La casa de Bernarda Alba, Poema del Cante Jondo, Poeta en Nueva York y muchas obras más alegraron nuestras vidas y borraron en cierta forma la tragedia de su fusilamiento en agosto de 1936 y la desaparición de su cuerpo. García Lorca es el fusilado y desaparecido más vivo y alegre del mundo del mundo y su arte siempre será un ejemplo para todo artista en ciernes. Su rebeldía ante la barbarie da energía para luchar siempre por más justicia y libertad en estos tiempos sombríos.

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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 8 de marzo de 2026.
   


lunes, 16 de marzo de 2026

LAS TRAVESURAS DE ALFREDO BRYCE ECHENIQUE


Por Eduardo García Aguilar

El divertido, excéntrico y díscolo narrador peruano Alfredo Bryce Echenique (1939-2026), estrella del post-boom, subió al cielo de los contadores de historias el martes 10 de marzo de esta semana a los 87 años de edad, con lo que se cierra para siempre una época inolvidable de la narrativa latinoamericana del siglo XX, anticipada antes por la muerte en 2025 de su compatriota y amigo el Premio Nobel Mario Vargas Llosa.

Lo vi solo una vez cuando yo era estudiante en la Universidad de París en la segunda mitad de los años 70, al asistir a una clase suya a la que me llevó una tarde el narrador colombiano Miguel de Francisco, quien lo conocía y lo admiraba. Disertó esa tarde el aun joven escritor peruano de gafas y bigote quevedianos sobre literatura colonial, ante unos pocos estudiantes a quienes les dijo de frente que no podía hablar si no tomaba una botella de cognac, pues era muy tímido y nervioso.

Colocó la botella de cognac en el pupitre y poco a poco iba sirviéndose ante nosotros, en esa época feliz cuando la Universidad de París  VIII-Vincennes hacía todo tipo de experimentos relacionados con la liberación de los espíritus después de la revolución estudiantil de mayo de 1968. Allí daban clase las más prestigiosas mentes del momento, no solo francesas como Lacan, Foucault o Deleuze, sino también de otros países, e incluso Herbert Marcuse y Pier Paolo Passolini fueron recibidos allí por multitudes de estudiantes. 

No había duda de que Bryce, como lo reconoció muchas veces, tenía un gusto extremado por el alcohol. Consideraba que bajo el efecto del licor podía ser mucho más atrevido a la hora de escribir o revisar sus textos. Y a veces solía corregir bastante alicorado textos que redactó en sano juicio. Era el hermano menor del boom y sus amigos lo querían por sus travesuras de niño malo y su antisolemnidad.

El peruano tenía una sólida formación académica y se doctoró en letras en la Universidad de limeña de San Marcos, por lo que ejerció en Francia la docencia universitaria en Vincennes, Nanterre y Montpellier, donde también obtuvo más diplomas. Muy rápido logró la consagración con su novela río Un mundo para Julius (1970) publicada por la editorial Seix Barral, que había lanzado ya a la fama antes a Vargas Llosa, Carlos Fuentes y Juan Marsé, entre muchos otros autores del momento.

En París fue acogido por su amigo el narrador también peruano Julio Ramón Ribeyro, quien con Vargas Llosa y su esposa la tía Julia trabajaba en los años 60 en el servicio español de la Agencia France Presse. Fue pues un gran afrancesado y disfrutó durante décadas un delicioso y bohemio exilio voluntario en Europa, tras lo cual regresó en 1999 a su país, donde murió.

Otros de sus libros son La vida exagerada de Martín Romaña (1981) y El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz  (1985), pertenecientes al díptico Cuadernos de navegación en un sillón Voltaire, donde despliega su vida parisina y europea, la vida de los latinoamericanos en la capital francesa, los muchos amores y desilusiones y las aventuras y desventuras de un profesor en aquellos años felices e infelices en París.  

La vastísima obra de Bryce Echenique está marcada por toques de humor, farsa, comicidad, irreverencia y autocrítica de un hijo de la oligarquía peruana que abandona la profesión de abogado que le impuso su padre para optar por la literatura como destino, por lo cual es la oveja negra de la familia y de su clase. Bryce nos alegró a todos con su literatura, que es una ventana abierta a una época lúdica del siglo XX que termina para siempre con él.

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Publicado en La patria. Manizales. Colombia, Domingo 15 de marzo de 2026



  

domingo, 22 de febrero de 2026

LA LEYENDA DE PORFIRIO BARBA JACOB

Por Eduardo García Aguilar

Durante mucho tiempo prevaleció una leyenda madita en torno del gran poeta colombiano Porfirio Barba Jacob, como si fuera un pícaro vicioso, errante, vago, marihuanero, alcohólico e irresponsable y quienes escribieron sobre él después de su muerte en enero de 1942 en la Ciudad de México se basaban en anécdotas y ocurrencias sin importancia.

Salió de Colombia muy joven y llegó a México en plena era del gobierno del dictador Porfirio Díaz, un mestizo oaxaqueño que como su paisano el indio Benito Juárez fue héroe destacado por su lucha contra la invasión francesa de Luis Napoleón Bonaparte y la imposición del emperador Maximiliano. Díaz fue el hombre fuerte del país durante décadas y cuando el colombiano pisó las tierras aztecas ya se había convertido en un viejo afrancesado y en el México profundo se fraguaba y hervía la revolución y el fin de su reino.

Barba Jacob era un joven veinteañero brillante que encontró pronto trabajo en los periódicos del país y fue protegido en un inicio por el padre del polígrafo  Alfonso Reyes, el poderoso general Bernardo Reyes, quien gobernaba el estado de Nuevo León y su capital Monterrey, al norte del país, donde el poeta se destacó al ser fundador del prestigioso diario El Porvenir y escribir en revistas literarias.

En la tradición de los poetas latinoamericanos modernistas encabezados por el nicaragüense Rubén Darío y el mexicano Amado Nervo se ganaba la vida fundando y cerrando periódicos y era capaz con energía insondable de escribir todo el diario desde los editoriales y las noticias hasta las crónicas y reportajes.

Admiraba al dictador Porfirio Díaz, de quien se inspiró para inventar su seudónimo principal, pese a que su nombre verdadero era Miguel Angel Osorio, nacido en Santa Rosa de Osos, en la ancestral Antioquia donde creció y se formó antes de emigrar hacia el norte a los 24 años de edad, en un largo periplo que lo llevó por los países centroamericanos hasta México y su gran capital, que lo fascinó.

Le impresionó esa gran metrópoli moderna y próspera donde ya había tranvías y cruzaban por su avenidas miles de automóviles provenientes de Estados Unidos. Porfirio Díaz había logrado modernizar el país con su élite de científicos positivistas en las últimas décadas del siglo XIX y México al iniciarse el siglo XX era ya una potencia económica y cultural que irradiaba con su impulso en todo el continente.

Por eso Barba Jacob lamentó la llegada de la Revolución de Emiliano Zapata y Pancho Villa y escribió  con su prosa espléndida elogios a Porfirio Díaz y diatribas contra Zapata, a quien llamaba un "destripador". Cuando el viejo presidente partió al exilio a Francia desde Veracruz en el barco Ipiranga escribió sentidos perfiles suyos y a lo largo de su vida hasta el fin, siempre lo recordó y homenajeó en los múltiples diarios donde trabajó hasta su muerte el 14 de enero de 1942.

Cuando se dio la efímera contrarrevolución tras el asesinato del demócrata Francisco I. Madero y llegó al poder el general Victoriano Huerta, Barba Jacob fundó el diario Churubusco, donde publicó algunas de sus mejores piezas para criticar a los revolucionarios, pero ese régimen se hundió poco después y Barba Jacob cayó en desgracia y tuvo que huir del país como ocurrió con los protectores para los que trabajaba. 

La Revolución triunfó y Barba Jacob empezó una larga travesía del desierto, deambuló por Cuba, América Central y Sudamérica y ejerció el mismo oficio de periodista y reportero, fundador de periódicos fugaces. Más tarde regresará a su amado México y volverá a ser expulsado por el caudillo Plutarco Elías Calles, pero al final retorna a pasar su crepúsculo en la capital mexicana, y trabajó para el diario de derechas Ultimas Noticias del Excélsior, donde escribía sus inolvidables Perifonemas. 

Día a día escribía editoriales sobre la actualidad internacional, basado en los cables de las agencias noticiosas, por lo que dejó excelentes páginas sobre Estados Unidos, Gran Bretaña, la guerra civil española, Rusia y la llegada de Trotsky a México, el ascenso de Hitler y  Mussolini y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Fue un gran prosista y analista, hacía excelentes crónicas y reportajes y era un lector apasionado. Su obra poética vino a publicarse con carácter póstumo y aun está viva entre nosotros, pero su leyenda maldita persiste.   
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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 22 de fe
brero de 2026. 


lunes, 16 de febrero de 2026

EL HISPANISTA Y GABÓLOGO JACQUES GILARD

Por Eduardo García Aguilar

Jacques Gilard es considerado uno de los grandes hispanistas del siglo XX al lado de Valery Larbaud, Roger Caillois, Claude Couffon y tantos otros que amaron España y América Latina, viajaron allí y estudiaron y difundieron la literatura iberoamericana en Francia.

Claude Couffon (1926-2013) fue uno de los grandes expertos e investigadores de la vida y la obra de Federico García Lorca y luego traductor de múltiples autores latinoamericanos del boom y en su ancianidad de voces nuevas de la poesía del continente. Este normando amaba la vida, el vino y la amistad como pocos y hasta su fin en la ciudad de Caen estuvo activo y presente en el entusiasmo por la literatura.

Muchos otros franceses amaron América Latina como el gran Blaise Cendrars, que escribió sobre Brasil, Antoine de Saint Exupéry, autor de El Principito, precursor de la aviación en Suramérica y quien se casó con la salvadoreña Consuelo Suncín, Jacques Soustelle y el Nóbel J.M. Le CLézio, especialistas en México, y Drieu la Rochelle, amigo de Victoria Ocampo y autor de algunos libros que suceden en latinoamérica.

Pero Jacques Gilard (1943-2008) tenía una especialidad y un gran amor loco por la literatura colombiana que se convirtió en pasión por todo nuestro territorio y las letras, en especial la narrativa, desde los grandes clásicos como Isaacs, Rivera y Osorio Lizarazo, hasta la generación contemporánea suya y las siguientes, sobre las que escribió reseñas en la revista Caravelle de la Universidad Toulouse le Mirail, donde ejercía como catedrático de alto rango.

Todo nuevo narrador colombiano nacido en los años 40 o 50 era estudiado minuciosamente por Gilard, quien sostenía una nutrida correspondencia con todos ellos cuando no había internet y la forma de comunicación feliz eran las cartas intercontinentales y las llamadas telefónicas. Es posible que haya escrito miles de cartas a casi todos los narradores colombianos de ese momento, desde Collazos y Héctor Sánchez a Magil, que reposan en los archivos de cada uno, vivos o muertos, y que sería bueno conocer para abrir la caja de pandora de varias generaciones carbonizadas por el éxito mundial de Gabriel García Márquez. Yo poseo unas 30 cartas que me escribió a México.

Gilard llegó en la década de los 70 a Colombia como el primer gabólogo después del triunfo espectacular del bigotudo autor de Cien años de Soledad. En Barranquilla conoció a Tita Cepeda, esposa de Alvaro Cepeda Samudio, de quien también fue experto y poco a poco fue conociedo a todos los autores costeños vivos mientras investigaba a fondo al Grupo de Barranquilla. Era amigo de Alfonso Fuenmayor, Germán Vargas, Ramón Illán Bacca, Marvel Moreno, Fanny Buitrago, Alberto Duque López y Julio Olaciregui, entre muchos autores de la costa.


Recopiló toda la obra periodística de juventud de García Márquez en tres volúmenes publicados por la editorial Oveja Negra, impulsó en París a la gran narradora barranquillera Marvel Moreno, de quien era amigo, e incluso escribió un profundo ensayo sobre Café y narrativa en Colombia, aun inédito en español, donde incluyó a autores tolimenses y tuvo a bien dedicar una parte a mis tres novelas manizaleñas Tierra de leones, Bulevar de los héroes y El viaje triunfal, donde están muy presentes Caldas y el paisaje cafetero.

Gilard como Couffon era gran amigo y amante de la vida y el vino, que bebía a grandes sorbos. Lo conocí en 1978 en Toulouse durante un congreso literario donde estaban presentes Augusto Roa Bastos, Julio Cortázar y la pereirana Alba Lucía Ángel. Muchas veces conpartimos en París, donde me presentó a Marvel Moreno.

Nos volvimos a ver en Biarritz en un gran encuentro sobre cine, arte y literatura colombiana, donde compartimos con García Márquez, Alvaro Mutis, Manuel Mejía Vallejo, Leo Matiz, William Ospina y Laura Restrepo. Y luego en otro dedicado a Marvel Moreno en Toulouse. La literatura colombiana contemporánea post-macondiana le debe mucho al entusiasmo de Gilard y por eso Colombia está en deuda con él.  
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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 15 de febrero de 2026. 


domingo, 8 de febrero de 2026

EL ESCÁNDALO EPSTEIN EN FRANCIA

Por Eduardo García Aguilar

Después de la última publicación de millones de documentos relacionados con el pedófilo estadounidense Jeffrey Epstein, incontables figuras políticas, culturales y financieras del globo se han visto involucradas y untadas en la turbulenta saga sexual y en el entramado de relaciones privilegiadas tejidas por el astuto y seductor multimillonario.

Se calcula que Epstein, quien se suicidó en 2019 antes del juicio, tenía una fortuna de unos 500 millones de dólares en activos financieros y lujosas propiedades en el mundo entero, como su casa de Nueva York, una isla paradisiaca donde realizaba orgías con menores en las Islas Vírgenes, propiedades en Florida, un apartamento en la avenida Foch de París y otras mansiones, inversiones y edificios.

Antes de que estallara el primer escándalo y fuera condenado en 2012 en Estados Unidos a 13 meses de cárcel y a indemnizar a la víctima por prostituir a una menor, nadie resistía los encantos del apuesto y bohemio individuo, caracterizado por sus mecenazgos, amor al arte y la buena vida al lado de figuras como Donald Trump, Bill Clinton, Elon Musk, Bill Gates, la princesa noruega Mete Marit, el príncipe británico Andrés y la familia del ex ministro de Cultura francés Jack Lang, quien a los 86 años sigue siendo alto funcionario como director del Instituto del Mundo Árabe de París.

Con su novia Ghislaine Maxwell, que se convirtió en su Celestina y le conseguía decenas y decenas de muchachas para saciar su apetito a lo largo de los años, recibían a ex presidentes, banqueros, artistas, ministros, celebridades de la farándula, el cine y el arte, a quienes les organizaban viajes y ofrecían fiestas en la isla del Caribe.

Epstein le prestaba a sus amigos millonarios mansiones o apartamentos, les ofrecía viajes en su jet privado, les daba dinero para sus proyectos culturales e incluso dejó una lista de amigos a quienes les legó partes de su herencia antes de suicidarse. Entre ellas, a la hija de Jack Lang, una discreta experta en arte y comunicaciones de 65 años, le dejó un regalo de 5 millones de dólares. Al ex ministro francés le dio dinero para financiar dos películas en las que estaba involucrado.  

Por supuesto no todos los mencionados en la lista cometieron delitos con menores o violaciones, pero sí hicieron parte de un sospechoso entramado de influencias y favores, cosa muy común en las élites mundiales. 

Jack Lang, gran figura de la llamada izquierda caviar francesa y protegido del ex presidente francés François Mitterrand, podía ser amigo de Epstein, pero el problema es que él y su hija recibieron favores y figuran en una sociedad offshore en las Islas Vírgenes de 1,4 millones de dólares, destinada a financiar supuestamente la compra de obras de arte de jóvenes desconocidos.

Aunque Lang se defiende, y dice que no tiene nada que reprocharse y fue "ingenuo", la clase política francesa ya le está pidiendo la renuncia a su cargo, donde se ha mantenido por tres periodos debido a que es una celebridad y uno de los últimos sobrevivientes de una época dorada de la política.

Aunque la hija tuvo que renunciar a su trabajo y argumenta también su "ingenuidad", es difícil que el flamante ex ministro, un esteta convencido, logre salirse de este enredo y pueda continuar ostentando el cargo por otros cuatro años más como él quiere. Sus justificaciones son muy frágiles y no queda duda de la relación de amistad de su familia y Epstein. 

En vísperas de elecciones y cuando la clase política es criticada por la población exasperada por la crisis y la impopularidad del gobierno, su amistad probada con Epstein y las prebendas innegables que recibieron él y su hija los hacen indefendibles. 
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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 7 de febrero de 2026.

lunes, 2 de febrero de 2026

GRAN HALLAZGO ARQUEOLÓGICO EN MÉXICO

 

Por Eduardo García Aguilar

Esta semana se anunció el descubrimiento de una tumba prehispánica de hace 1.400 años, considerado el más espectacular hallazgo arqueológico de la última década  en México.
 
Perteneciente  a la civilización zapoteca, una de las principales culturas mexicanas cuya ciudad central fue Monte Albán, situada en una colina cercana a la capital regional Oaxaca, en el suroeste de México, la tumba se encontró en un excepcional estado de conservación y cuenta inclusive con murales coloridos que representan una ceremonia ritual.

La tumba 10 de Huitzo, encontrada en el municipio de San Pablo Huitzo, en los valles centrales de Oaxaca, tiene al frente la imagen pétrea de un búho, deidad de la noche que se comunica con el más allá, en cuyo pico abierto se ve la figura de un hombre, posible retrato del dignatario enterrado ahí alrededor del año 600 de nuestra era.

Luego tiene dinteles y frisos con imágenes de personas y datos iconográficos relacionados con el tiempo y la historia, que una vez sean analizados y descifrados, revelarán detalles sobre esa gran civilización zapoteca, el llamado pueblo de las nubes.

Los refinados zapotecas fueron contemporáneos de la cultura de Teotihuacán, situada al norte, cerca de la capital mexicana, y de los mayas, establecidos al oeste en la península de Yucatán, Guatemala y Honduras. Su civilización existió desde 700 años antes de nuestra era hasta la llegada de los españoles y aun perdura en Oaxaca, donde se habla su lengua y la gente viste igual como en los viejos tiempos prehipánicos con sus huipiles y prendas bordadas. 

Los teotihuacanos, que construyeron las gigantescas pirámides del sol y la luna,  y los zapotecas, constructores de las pirámides y templos de Monte Albán, sostenían relaciones comerciales y diplomáticas y se conoce que en las dos capitales hubo barrios donde residían habitantes de ambas culturas.
 
Olmecas, mayas, zapotecas, mixtecos y teotihuacanos, que vivieron muchos siglos e incluso milenios antes de la llegada de los aztecas, también denominados mexicas, desarrollaron a lo largo del tiempo amplios conocimientos cósmicos y científicos y tuvieron su propia escritura, con la cual grababan en piedra y en códices la historia de sus civilizaciones, la sucesión de gobernantes, las predicciones astronómicas y su propia matemática.
  
Desgraciadamente los códices, donde se relataba la historia y se escribían los poemas, mitos y leyendas, fueron quemados y destruidos por los conquistadores españoles, debido a lo cual solo podemos leerlos a través de las múltiples piedras grabadas en templos, tumbas o monolitos.

Visitar la gran ciudad maya de Palenque, subir a Monte Albán, la capital de los zapotecas, pasearse por las avenidas de Teotihuacán, ver la tumba de Pakal en el vientre de la pirámide de Palenque, son experiencias inolvidables que nos hablan de esos pueblos desaparecidos, cuya sangre vive en los descendientes actuales.

Esos pueblos milenarios recorrieron de punta a punta el continente americano y practicaron intercambios culturales y comerciales, pero también se trenzarban en guerras mortíferas por el territorio y las riquezas. 

Hubo imperios que avasallaron y esclavizaron a otros más débiles, la sangre de los sacrificios se vertía en templos y pirámides. Se registraron éxodos, catástrofes, genocidios y pestes. Pero también existieron poetas, chamanes, iluminados y soñadores. El refinamiento de las imágenes pétreas o los frescos de esta tumba recién descubierta es una prueba de ello. 
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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 1 de febrero de 2026
* Imagen artística de Monte Albán en tiempos prehispánicos.