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domingo, 28 de diciembre de 2025

EL RETORNO DE NERÓN Y CALÍGULA

Por Eduardo García Aguilar


Ahora que termina un año lleno de tensiones geopolíticas impensables desde hacía tiempos y cuando se celebran los 80 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, no deja de ser curioso ver las similitudes de lo ocurrido antes de que se iniciara la deflagración en 1939. La llegada de Adolfo Hitler en 1933 a la cancillería alemana, tras una década de ascenso iniciada en los años 20 desde la ciudad bávara de Múnich, tiene semejanzas con la irrupción y triunfo del autoritarismo de extrema derecha del magnate Donald Trump y su movimiento MAGA, supremacista, racista, agresivo, violador permanente del derecho internacional.

Ya al perder las elecciones hace un lustro frente al demócrata Joe Biden, Trump mostró los mismos métodos utilizados por el Fürher en Alemania, al propiciar la toma violenta del capitolio en Washington, poniendo en peligro la vida de los congresistas y de la presidenta del congreso Nancy Pelosi, hostigados por temibles hordas de fanáticos que destruían todo a su paso.

Las escenas terribles de la persecución y deportación de miles de inmigrantes legales e ilegales latinoamericanos y de otras regiones, encadenados de manos y pies, inclusive niños, madres y ancianos, y la amenaza incluso para quienes tienen la nacionalidad estadounidense y nacieron allí de padres extranjeros, genera paralelismos con la persecución implacable realizada por los nazis de judíos, gitanos, extranjeros y militantes opositores de aquella época en Alemania, con saldo de millones de muertos en campos de concentración.

Las agresiones del tiránico supremacista blanco neoyorquino, involucrado según la prensa estadounidense en el caso del depredador sexual y pedófilo Jeffrey Epstein, no solo se dan contra latinoamericanos, sino que se extienden inclusive a altos funcionarios y figuras europeas, como el prestigioso ex comisario Thierry Breton, a quien se le quitó la visa estadounidense, o la relatora de la ONU y jurista italiana Francesca Albanese, incluida de manera arbitraria en la lista Clinton por su denuncia del genocidio en Gaza. 

El violento Trump ya ha ejecutado de manera extrajudicial a un centenar de supuestos narcotraficantes por medio del cobarde bombardeo de pequeñas embarcaciones en el mar Caribe y el Pacífico, cuando todo el mundo sabe que los verdaderos capos del tráfico mundial son delincuentes de cuello blanco que viven y actúan en las capitales estadounidenses, paraísos fiscales y ricos países del Golfo pérsico, donde lavan en total impunidad las sumas colosales de dinero generado por ese negocio.

Fascinado por el autoritarismo, Trump corteja al presidente ruso Vladimir Putin y al dictador norcoreano Kim Jong-un
e interviene descaradamente en las elecciones europeas, apoyando a los líderes de la ultraderecha neonazi que avanza inexorablemente hacia el poder como en el siglo pasado, en la época de las funestas noches de los cuchillos largos y de los cristales rotos, propiciadas por los matones hitlerianos dirigidos por el autor de Mi Lucha. Esto trae a la memoria que al inicio de su ofensiva imparable, Hitler firmó ante el asombro mundial el pacto Germano-Soviético con Stalin, lo que dio vía libre a las primeras invasiones del ejército alemán.

Basta revisar la historia de la Segunda Guerra Mundial para vivir el día a día de las extrañas alianzas efímeras de las potencias, como el famoso pacto Germano-Soviético, o la implementación del Eje germano-italo-japonés, para entender como se aceleran los acontecimientos ante la inercia de los contemporáneos, inmersos como nosotros en un torbellino loco que no alcanzamos a entender y cuyas consecuencias no vislumbramos.

Entonces fueron las invasiones de Austria, Checoeslovaquia, Polonia y Francia y ahora las pretensiones de Trump de tomarse Canadá, Groenlandia, avasallar a Europa y rehabilitar la Doctrina Monroe, bajo el lema de América Latina para los estadounidenses, como si fuera el patio trasero. Esperemos que el huracán de acontecimientos recientes, como el genocidio en Gaza, la guerra en Ucrania y el despliegue militar en el Caribe, no augure para los próximos años el desencadenamiento cíclico de nuevos conflictos bélicos incontrolables, en lo que es experta la humanidad desde antes de los tiempos de Nerón y Calígula.
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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 28 de diciembre de 2025
* Imagen de Nerón.
  


 

viernes, 25 de julio de 2025

VIDA E HISTORIA AL AMANECER

Por Eduardo García Aguilar

Amenecimos el jueves 27 de marzo de 1974 cerca de la sede central de El Tiempo, en un café de la Avenida Jiménez. Bogotá, la metrópoli, la urbe agitada, se despertaba ya desde antes aun en la oscuridad y los diarios empezaban a circular con el grito de los voceadores. 

Había muerto el ex presidente Eduardo Santos (1888-1974), dueño del periódico y una figura que marcó todo el siglo XX como uno de esos personajes de entonces que estuvieron desde el comienzo del siglo en las primeras páginas de la actualidad, los negocios y los periódicos, uno de los líderes de la élite inasible de los protagonistas, que vivió todas las venturas y desventuras del país y a la vez lo ayudó a cambiar durante los sucesivos gobiernos de la República liberal, vigentes hasta poco antes del inicio de la trágica Violencia y el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán.

Esos días eran intensos porque el 5 de abril me preparaba a viajar a Europa a estudiar y dejar el país de mi infancia y adolescencia, lanzándome a una aventura escalofriante que entonces era poco probable y significaba casi como viajar a Marte, a otro planeta, o lanzarse sin alas hacia los abismos.

Hay momentos en que nos atropella la historia del país donde nacimos, al mismo tiempo que experimentamos cambios cruciales y definitivos en nuestras propias vidas, tal y como leíamos en las novelas clásicas. En ese instante en que yo vivía el júbilo de la próxima partida y saboreaba ya las aventuras futuras que se auguraban al otro lado del océano, no solo se iba uno de esos padres de la patria de entonces casi santificados, sino que el país se estremecía por el reciente robo de la espada de Bolívar.

Hacía poco los guerrilleros del M-19 habían hurtado la espada del Libertador de la quinta del mismo nombre en las faldas de Monserrate y aun estaban presentes las imágenes de los avisos publicitarios que salieron en varios diarios anunciando la llegada de un misterioso producto con ese nombre, que parecía un lombricida y resultó ser el movimiento que a la larga, medio siglo después, llegaría al poder a través de uno de sus militantes.

En ese entonces casi todo sucedía en el centro de Bogotá. Por ahí estaban las sedes de los grandes diarios, las   universidades, los ministerios, las mejores librerías y cafeterías donde poetas, políticos y negociantes se reunían durante el día y la noche en una actividad incesante de un país que aunque pobre y caótico, ya se caracterizaba por esa energía inagotable y la algarabía devastadora de sus pasiones políticas, antes de que se abriera la "ventanilla siniestra" del narcotráfico generalizado.

Con el amigo que estaba celebrando mi partida habíamos estado en la noche en varias reuniones con jóvenes escritores y salimos en la madrugada de una fiesta para dirigirnos a esperar el bus que nos llevaría a nuestras casas respectivas, pero antes nos sentamos en ese café recién abierto a tomar una changua y hojear los diarios que traían ediciones especiales por la muerte de Eduardo Santos. 

En esos diarios ilustrados con la increíble trayectoria del humanista, diplomático, político y periodista, representante del liberalismo moderado y de centro, viajero y cosmopolita, habitante de Nueva York y París, donde estudió,  veíamos pasar la historia del siglo que empezaba a terminar para siempre, mientras agonizaba el Frente Nacional y se abrían nuevos acontecimientos sociales y políticos inimaginables aquella mañana histórica y muy personal.
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Publicado en La Patria, Manizales. Colombia, el domingo 27 de julio de 2025.  

   

 


sábado, 28 de junio de 2025

EL FANTASMA DE SIMÓN BOLÍVAR


Por Eduardo García Aguilar

Desde hace dos siglos la figura de Simón Bolívar ha sido utilizada por casi todas la corrientes políticas como forma de reconocimiento y anclaje en un mítico pasado glorioso y todos los latinoamericanos hemos vivido marcados por su imagen de ídolo trágico. 

Sus estatuas idealizadas en plazas de ciudades y pueblos, los discursos interminables de políticos y escribidores en actos solemnes con himno nacional o sin él, las biografías pomposas o académicas, las crónicas de grandes escritores como José Martí y Porfirio Barba Jacob, nos han nutrido de palabras como si él fuese un pegaso, héroe mitad humano y mitad veloz corcel.

Desde hace décadas trabajo el lado de donde él vivió en sus dos estadías en París, en las calles Vivienne y Richelieu y con frecuencia paso frente a las placas que marcan aquellos instantes de su vida en esta ciudad, cuando era un joven viudo de la élite caraqueña que leía y hacía la fiesta al lado del parque del Palacio Real, centro de encuentro de libertinos dieciochescos de la Ilustración y jóvenes militares napoleónicos.

Bolívar dice que presenció en París la autocoronación del joven corso Napoleón y la leyenda cuenta de su encuentro probable con el sabio y espía alemán Humboldt, quien le habría dicho que no encontraba quien sería el que estaría dispuesto y tuviera la estatura para liberar las colonias americanas del yugo español, idea que germinó en la imaginación del joven aprendiz, amante de su vecina Fanny de Villars, lector, millonario y viajero que habría jurado en el monte Aventino de Roma liberar la región.

Las placas colocadas en los lugares donde vivió Bolivar aquí al lado de la sede de la Agencia France Presse, junto a la antigua Biblioteca Nacional de Francia, que sin duda frecuentaba el joven y futuro prócer, fueron instaladas por los estudiantes de la época de entreguerras del siglo XX, liderados entonces por el guatemalteco Miguel Angel Asturias, quien acababa de publicar Leyendas de Guatemala, primer best-seller latinoamercano de esos tiempos.

Asturias se reunía con Alfonso Reryes, Jorge Zalamea, César Vallejo, los hemanos peruanos García Calderón y otros muchos latinoamericanos que vivían y frecuentaban la bohemia de la ciudad en esos años de efervescencia intelectual, política, cultural y literaria, cuando despuntaban las fuerzas de las izquierdas bolcheviques y trotskistas, los idearios liberales, las derechas nazis y mussolinianas y otros más, antes de la deflagración brutal de la Segunda Guerra Mundial iniciada en 1939.

Y esos jóvenes entusiastas latinoamericanos rastrearon las huellas de Bolívar en París y colocaron las placas conmemortivas en los lugares donde vivió el joven Libertador. Mucho tiempo antes que ellos, a lo largo del siglo XIX, el mito del héroe fue creciendo e incluso personas como el llanero José Antonio Páez, que lo traicionaron en vida y lo ignoraron en la muerte, decidieron después iniciar el culto a sus huesos, trasladando sus restos desde la colombiana Santa Marta hasta Caracas, para usarlo como amuleto de legitimidad, tal y como hizo Hugo Chávez mucho tiempo después.

Es una delicia leer al propio Bolivar, rastrear sus cartas y proclamas, imaginar sus batallas y derrotas, leer tantos libros biográficos y académicos que se han escrito sobre su figura, desde los más rigurosos como los del historiador británico John Lynch hasta otros deliciosos como los de los colombianos Germán Arciniegas e Indalecio Liévano Aguirre y el liberal republicano español Salvador Madariaga.
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Los coleccionistas de reliquias conservan espadas, kepis, charreteras, cartas, mechones de pelo, corazones y cerebros en formol de Napoleón y Bolívar y los guardan como amuletos. Y en pleno siglo XXI aun se invocan para apuntalar idearios opuestos y contradictorios. Bolívar es un  fetiche multiusos, pues nunca sabremos lo que pensaría de verdad hoy en este veloz siglo XXI ni cuales serían sus posiciones. Murió joven y fue el mito de los románticos del siglo XIX como el Che de los idealistas de la segunda mitad del siglo XX. A falta de nuevos héroes, su momia sigue viva.  
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Publicado el domingo en  La Patria. Manizales. Colombia. 29 de junio de 2025. 

  


viernes, 11 de abril de 2025

EL FANTASMA DEL 9 DE ABRIL

Por Eduardo García Aguilar

Ahora que conmemoramos de nuevo el 9 de abril de 1948, una fecha crucial en la historia colombiana del último siglo, en todos los medios y las redes sociales aparecieron artículos e imágenes sobre las diversas versiones del asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán en pleno centro de la capital. Desde entonces se han publicado decenas, tal vez centenares de libros sobre el acontecimiento, entre los que se destacan los del escritor Arturo Alape, quien dedicó gran parte de su vida a estudiar los sucesos, entrevistando a centenares de personas y consultando todos los archivos posibles desde múltiples ángulos.

Poco después del magnicidio empezaron a salir en ediciones modestas de época libros pequeños de muchos de los protagonistas, como de quienes estaban al interior del palacio presidencial al lado del presidente Mariano Ospina Pérez y su esposa Bertha Hernández, que según dicen solía llevar pistola al cinto y era un personaje de armas tomar. También hay testimonios de los liberales que fueron invitados a la sede del poder cuando estaba a punto de ser tomada por los rebeldes, Bogotá ardía y Ospina buscaba consensos con ellos para salir de la situación.

Entre esas versiones hay por supuesto libros de los partidarios de Ospina Pérez y del conservatismo que llevan  agua a su molino para limpiar la imagen del presidente y empresario antioqueño, a quienes sus opositores y la esposa del sacrificado líder acusaban de ser el autor intelectual del crimen del líder liberal, cuyo ascenso político lo ponía a las puertas de acceder a la primera magistratura, algo inadmisible para el establecimiento.

Otras versiones son de personas que estaban en la calle y descubren con detalle desde todos los ángulos las circunstancias del asesinato y dan crédito ya sea a la versión oficial de que el asesino único fue Juan Roa Sierra y hacen investigaciones periodísticas exhaustivas sobre su vida, familia, y circunstancias previas a la supuesta acción criminal, como la compra de la pistola, el dinero que le dio a su esposa antes y su presencia antes en el lugar de los hechos.

Otros hablan de la presencia de un segundo tirador y cómplice, un tal detective de apellido Potes, que habría desarmado a Roa para entregarlo a la jauría después de los hechos y que según versiones declaró ya anciano y agonizante en la miseria a un viejo amigo, para liberarse del remordimiento, que él fue el verdadero asesino. Otros dicen que Roa Sierra fue solo un chivo expiatorio que se encontró por desgracia en el sitio y en el momento equivocado.

También se especula sobre la participación de los servicios secretos estadounidenses y hasta se involucra al joven Fidel Castro, quien estaba presente en el sitio del crimen y era uno de los centenares de invitados que vinieron a Bogotá a participar en la importante IX Conferencia Panamericana que se celebraba en la capital y era el evento ideal en el marco del cual se cometió el crimen.

Tal y como pasa en todos los magnicidios, como el del presidente estadounidense John F. Kennedy, ocurrido en 1963, en el de Gaitán todas las pistas fueron trucadas y al final las diversas versiones se entrecruzaron para que el asesinato quedara impune y sin solución posible. Lío de faldas, frustración del asesino, que había pedido empleo a Gaitán, y mil hipótesis más se mezclan con la actividad tenaz y múltiple de los detectives y sicarios de los temibles servicios secretos colombianos al servicio del régimen, que en ese entonces y después se las han arreglado para matar a miles de líderes opositores y candidatos presidenciales como Luis Carlos Galán, Carlos Pizarro Leóngomez, Bernardo Jaramillo y tantos otros.

Plinio Apuleyo Mendoza, cuyo padre de mismo nombre estaba con su amigo Gaitán en el momento y recibió el cuarto impacto, también hizo su relato y presentó sus hipótesis, entre las cuales se destaca la presencia de ese misterioso segundo hombre, versión a la que Gabriel García Márquez, también presente en Bogotá el 9 de abril, daba crédito.  

La muerte de Gaitán ha producido centenares de libros, miles de artículos y fotografías e invadió también la ficción, pues desde entonces centenares de novelas han abordado el tema, pues no hay colombiano de la época o posterior que no haya oído en casa los relatos de sus mayores traumatizados por el acontecimiento, tanto que ahora, en el 2025, casi ocho décadas después, se sigue viviendo como si hubiese sido ayer. Y el crimen también ha invadido los sueños, pues los hechos se pasean con frecuencia en el ámbito onírico de los colombianos. Jorge Eliécer Gaitán sigue vivo entre nosotros como un fantasma incesante y su voz elocuente resuena aun en las esquinas.
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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 13 de abril de 2025.

               

 

sábado, 8 de febrero de 2025

LA ALEGRÍA DE NO GOBERNAR

Por Eduardo García Aguilar


En este siglo XXI el ejercicio de gobernar se ha vuelto una actividad espantosa que regresa a los tiempos de Nerón, Calígula y Atila, pues con el desarrollo de las redes sociales y la inmediatez informativa que llega a los miles de millones de celulares en el mundo, gobernantes y opositores se radicalizan y viven en el odio y la pugnacidad permanentes, ante la resignación o el estupor del rebaño de gobernados.

Algo está claro a medida que avanza el siglo XXI y es que la democracia se desvirtuó del ideario inicial de sus utópicos padres fundadores, pues se ha convertido en un espectáculo y  negocio sucio en el que son elegidos, salvo excepciones milagrosas, aquellos que más han invertido en ello y utilizado la desinformación y las redes para manipular emociones. El gran payaso Donald Trump es ahora el gran líder de los cómicos y peligrosos políticos del mundo.

Hasta el más idealista y utópico tendrá que corromperse para acceder al poder y se verá obligado a utilizar las armas más infames para descalificar al adversario, escrutando sin piedad su vida privada, pasado, relaciones personales, recursos y al acceder al trono sufrirá durante su mandato una andanada igual de ataques, calumnias, intrigas, que ningún ser humano por fuerte que sea puede resistir, salvo si se convierte en un cínico y un monstruo inmune a tales asedios.

Su vida personal y la de su familia es atacada sin piedad por los opositores hasta el punto de que en la actualidad los mandatarios o los altos funcionarios deben enviar al extranjero a sus allegados para protegerlos de la infamia y el odio de los adversarios, que se vengan de los ataques y oprobios que el victorioso también aplicó sin piedad contra ellos en el camino a la victoria.

El principio inicial de la democracia era que la contienda se daba entre partidos históricos que ganaban o perdían con un elocuente programa de gobierno y luego se esperaba la lealtad y generosidad del derrotado y la grandeza y humildad del ganador para velar durante el gobierno por todos los cidadanos sin distingos y por el bien del país. Los adversarios, según esa utopía, aguardaban con serenidad el momento de la alternancia.

La verdad es que hoy gobernantes y opositores en todo el mundo están comandados en su mayoría por rufianes que han vendido el alma al diablo para acceder a las más altas magistraturas y deben pagar tarde o temprano a quienes los financiaron y eso sin tener en cuenta que los países del mundo están carcomidos por mafias y bandas delincuenciales multinacionales que cooptan los tres poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, y por supuesto a las fuerzas militares y policiales.

Los útópicos padres fundadores de la democracia desde los tiempos clásicos griegos y romanos hasta nuestros días, pasando por la Revolución francesa y su consigna de Igualdad, Fraternidad y Libertad, todos los que ofrecieron sus vidas por la justicia a lo largo de los siglos, se retuercen ahora en sus tumbas, pues las elecciones y el ejercicio del poder en esta era digital y plutocrática se convirtieron en todas partes en una farsa repugnante y tramposa, empezando por Estados Unidos.

Afortunados los que nunca aspiran al poder ni a ningún mando nacional o local y viven sus vidas en modestia dedicados a sus actividades lejos de la fama de las redes y los honores. Alegres aquellos que lejos del mundanal ruido transcurren sus existencias lejos de esas ambiciones políticas y viven la vida, difícil como siempre ha sido, es y será, como una experiencia milagrosa ante el cosmos, un misterio inescrutable que debe celebrarse día a día. Mientras más lejos esté el ser humano de la codicia del poder, más posilbilidad tendrá de ser y estar en el mundo, lejos de la podredumbre y la infamia.   
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Publicado en La patria. Manizales. Colombia. Domingo 9 de febrero de 2024        




sábado, 1 de febrero de 2025

DISCURSO HISTÓRICO DEL PRESIDENTE PETRO


Por Eduardo García Aguilar

Escuché con atención el histórico discurso del presidente de Colombia Gustavo Petro en la posesión de la nueva canciller Laura Sarabia, pronunciado en una coyuntura muy especial, agitada, peligrosa, en medio de terribles agresiones mediáticas y políticas en contra de su persona y por lo cual tiene aun más importancia.

La prensa mundial, encabezada por diarios franceses, alemanes, nórdicos, hispanos, asiáticos, africanos, y mediorientales, televisiones, redes y radios, destacaron en primera plana el valiente gesto del presidente colombiano, el primero en el mundo en alertar sobre los graves acontecimientos que suceden en Estados Unidos, antes faro y símbolo de futuro con la Estatua de Libertad, país que recibía en Manhatan a milllones y millones de inmigrantes en los pasados siglos, provenientes de una Europa pobre y víctima de sucesivas guerras, entre ellos el bisabuelo del actual presidente Donald Trump o su esposa misma Melania, recién inmigrada desde el este de Europa. Esa era la gran América cantada por Walt Whitman en Hojas de Hierba.

A horas de la madrugada Gustavo Petro tuvo el valor de devolver vuelos militares donde venían encadenados como esclavos colombianos y colombianas de bien ante la mirada aterrada de sus hijos menores y después aviones colombianos recuperaron con dignidad a sus ciudadanos, algo celebrado por la prensa mundial en el Primer y Tercer Mundo.

El mundo saluda el gesto de ese presidente mestizo colombiano que se atrevía a convertirse en un David contra un arrogante Goliat blanco, supremacista, racista, vulgar, condenado por la justicia de su país, quien fue aupado a la presidencia por su virtual vicepresidente, el hombre más rico del mundo, Elon Musk, nutrido en los idearios del Apartheid de su natal Sudáfrica y las ideas nazis de Adolfo Hitler que defiende ahora en Alemania.

En un discurso brillante, que fue también una cátedra de geopolítica, el presidente Petro ha mostrado con claridad los riesgos de que la famosa nube, cloud en inglés, que contiene todos los saberes e informaciones del mundo quede privatizada por una oligarquía cerrada que impone los más nefastos planes totalitarios nunca imaginados ni por los más pesismistas futuristas del siglo XX como Aldous Huxley y George Orwell, enre otros muchos.

Petro recordó en ese brillante discurso lo sucedido en Alemania, cuando accedió al poder por votación el austriaco Adolfo Hitler, autor de Mi Lucha, libro del que todos hablan y pocos han leído, donde se desplegaban sus ideas y odios racistas y eugenistas y se auguraba con toda claridad la expulsión y la persecución de  judíos, extranjeros; gitanos, comunistas y socialistas de todos los colores.

Lo que ocurre en Estados Unidos con los colombianos, latinoamericanos y ciudadanos de todo el mundo que son perseguidos en redadas en todas las ciudades y luego  enviados encadenados y humillados como esclavos, es algo que puede parangonarse con aquella nefasta época que condujo  a la Segunda Guerra Mundial, cuando Hitler y sus aliados y cómplices en Europa embarcaban en trenes desde todos los países a ciudadanos que eran luego exterminados en los campos de concentración, uno de los cuales, Auschwitz, fue conmemorado esta semana por una blanda burocracia europea pusilánime en el 80 aniversario de la liberación.

Petro, que es un lector infatigable y un intelectual de alto nivel, aunque Felipe López Caballero, exdirector de Semana, lo califique de "seudointelectual", explicó en ese discurso la coyuntura que significa el poder desatado de esta nueva oligarquía mundial que controla en la red los conocimientos de la humanidad, dispuesta a aplicar con violencia las ideas supremacistas que dominaron en la primera mitad del siglo pasado.

Hay que remontarse a más de un siglo atrás para encontrar a un presidente colombiano capaz de entender las coyunturas cruciales del momento, como fue el caso de Rafael Núñez, gran articulista y ensayista que vivió en Inglaterra en el siglo XIX y desde ahí supo de los retos y problemas que los cambios de entonces planteaban para la humanidad y que fueron base de sus controvertidos programas de modernización del país. Y por supuesto remontarse al gran escritor y pensador que fue el Libertador, cuya obra completa es una delicia de leer desde La Carta de Jamaica hasta Delirio del Chimborazo, pasando por sus cartas.

Petro ha sido citado por la prensa mundial en otros continentes que se enfrentan al mismo reto que Colombia y el mundo en la era de Trump y Musk. Pues la amenaza no solo concierne a América Latina sino a Europa, Africa, Asia y la humanidad entera. Petro, como David contra Goliat, ha marcado la pauta para la lucha que la humanidad debe afrontar ante el tenebroso peligro del gobierno de Donald Trump. El discurso de Petro en la posesión de la joven canciller Sarabia debe ser escuchado con atención por quienes deseen entender los retos geopolíticos del momento en el mundo.
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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 2 de febrero de 2024.



 

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sábado, 18 de enero de 2025

UN GOBIERNO DE MAGNATES EN ESTADOS UNIDOS

Por Eduardo García Aguilar 

Con la llegada de Donald Trump y el presidente de facto, el multimillonario Elon Musk al poder en Estados Unidos, iniciamos un nuevo episodio político que nadie imaginaba apenas hace unos meses. Trump se encontraba abatido en el desprestigio y hundido en el pantano de sus problemas judiciales, el más grave de los cuales su involucramiento en la asonada y toma del Capitolio por una jauría de sus partidarios. 

Vino a salvarlo el hombre más rico del mundo Elon Musk, quien lidera sectores de la industria aeroespacial, automotriz; tecnológica y de comunicaciones, cuya fortuna ya superaba los 300.000 millones  de dólares. En unas semanas el millonario inyectó enormes sumas de dinero para la campaña y abrió la vía para que el millonario neoyorquino lograra una victoria contundente y espectacular a nivel popular pocas veces vista y se alzara con el dominio de las dos cámaras del parlamento.

El triunfo de Trump a su vez inyectó fuerza a la fortuna colosal de Musk, que en unas cuantas semanas pasó de la suma anterior a otra superior a los 400.000 millones de dólares, convirtiéndose en el hombre más rico que jamas ha existido en el mundo contemporáneo, un nuevo Rey Midas.

Desde entonces Musk interviene en política mundial, apoyando  abiertamente en su red social X a las fuerzas de extrema derecha que poco a poco avanzan electoralmente en los países europeos y que probablemente; con la ayuda de los Estados Unidos y de su ídolo Trump, logren ganar pronto nuevos gobiernos del continente, como ya ocurre en Austria e Italia.

Manipulando las redes y la información, generado falsas noticias, impulsando con algoritmos a sus candidatos y sus partidos, Musk será líder desde el gobierno de Estados Unidos, como ministro y de facto vicepresidente, pues el oficial Vance no aparece por ninguna parte y se ha hecho discreto. El gabinete de Trump estará compuesto por muchos magnates amigos de vieja data del gran payaso de Manhattan, que día a día nos sorprende con sus chifladas intenciones.

Dice que va a anexar Groenlandia, propone la reconquista del Canal de Panamá, sugiere cambiar el nombre de Golfo de México por Golfo de América  y bromea con la idea de convertir a Canadá en el 51 Estado de la potencia norteamericana. 

Como están las cosas, todas o parte esas intenciones pueden avanzar hacia su realización dado el inmenso poder de que gozará y el dominio de la información y las redes sociales en las que todos los habitantes del planeta vivivimos inmersos como robots bajo el mando de Musk y Zuckerberg, el jefe de Facebook que ya se ha inclinado ante los nuevos jefes.

Los gigantes tecnológicos estadounidenses que ahora gobernarán Estados Unidos se pasan por la faja todas las legislaciones del mundo, evaden impuestos, hacen política abierta y ahora se disponen a terminar para siempre con el fact-checking que controlaba la desinformación y las fake news.

Este es el nuevo panorama que viviremos a partir de este 2025, en un contexto de graves conflictos mundiales de influencia donde la potencia americana contiende con China, Rusia y los emergentes de los BRICS, entre ellos India, Brasil y Sudááfrica. 

A todo eso se agregan guerras explosivas religiosas, nacionalistas o de civilización que esconden tras sus sanginarias acciones la lucha milenaria de la humanidad por territorios y rutas estratégicos llenos de minerales, riquezas varias sin fin, agua, mares, océanos, agricultura y ganado, y combustibles diversos aun por extraer. 
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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 12 de enero de 2024.

 

domingo, 15 de diciembre de 2024

FRANÇOIS BAYROU, PRIMER MINISTRO LETRADO

Por Eduardo García Aguilar

El nuevo Primer ministro francés François Bayrou (1951) es una prueba de que nunca un político debe darse por muerto y que las volteretas del destino pueden sacarlo del limbo a la palestra como por acto de magia, tal y como ocurrió con el innombrable presidente estadounidense electo, el del peluquín y el maquillaje naranja y con muchos otros del espectro africano, asiático, latinoamericano, medioriental o europeo.

Profesor de literatura originario del suroeste, nacido en Pau junto a los Pirineos, cerca de la frontera española, Bayrou habla con un acento peculiar y durante mucho tiempo luchó contra la tartamudez que de vez en cuando reparece en sus presentaciones públicas o discursos. Es hombre de campo, alcalde desde hace mucho tiempo de su ciudad natal, padre de seis hijos, católico, pero laico convencido. Viene de lo más profundo de Francia y ha brillado en la capital a lo largo de cuatro décadas como joven ministro de Educación y líder político del centro, al mando de su partido Modem (Movimiento Democrático).

Ha sido tres veces candidato a la presidencia, pero no ha podido nunca pasar a la segunda vuelta y con frecuencia sus enemigos lo han dado por muerto político, pues los derechistas lo acusan de traición por apoyar en algunas ocasiones a los socialistas y los de izquierda desconfían de él por participar en gobiernos de derecha y dar un apoyo crucial para la llegada al poder del joven Emmanuel Macron en 2017. 

Desde un fulgurante inicio al conquistar la presidencia a los 40 años de edad, Macron ha perdido popularidad y está ahora en lo más bajo de los sondeos, pues es detestado por su arrogancia y desconexión con el pueblo, que estuvo a punto de tumbarlo cuando la crisis de los "chalecos amarillos".  Pero tuvo suerte porque lo salvó la pandemia del covid, que paralizó al país con intermitencia casi tres años y apagó los impulsos revolucionarios de la Francia provinciana y agrícola. Ahora, tras muchos errores y una frustrada disolución de la Asamblea Nacional, el país está bloqueado y sin salida. En las elecciones legislativas de julio pasado ganó la coalición de izquierda Nuevo Frente Popular, pero sin lograr mayoría absoluta, y el partido de la ultraderechista Marine Le Pen se convirtió en el mayor del país al obtener 11 millones de votos. 

Pero el joven presidente no quiso reconocer los resultados de las urnas y optó primero por Michel Barnier, un primer ministro del partido de derecha Los Republicanos que fue último en las elecciones, derribado hace unos días por mayoría absoluta del Congreso con votos de la izquierda y ultraderecha. Ahora Macron designó a su principal aliado y mentor, el profesor Bayrou, que tampoco ganó las elecciones.

Ahora Bayrou, septuagenario como Barnier, lo reemplazará sin saber si logrará permanecer al mando del gobierno en un país ingobernable, donde se escuchan ya voces que piden la renuncia de Macron y el fin de la Quinta República fundada por el general Charles de Gaulle, caracterizada por la elección de un presidente casi monarca, que tiene todos los poderes y vive encerrado en los palacios dieciochescos del Antiguo Régimen, rodeado de una corte.

El literario Bayrou, especialista en el rey Enrique IV, sobre el que ha escrito varios libros, recibió el cargo con el mismo entusiasmo que Barnier hace poco, pero su tarea será muy difícil y dijo que tiene "un Himalaya frente a él". Cumple el sueño de ser Primer ministro a falta de la presidencia con la que sueña y sabe que esta fue su última oportunidad, el instante político en que se alinean los astros y el viejo político derrotado y humillado, lleno de cicatrices, resucita. ¿Pero por cuanto tiempo?
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Publicado en La patria. Manizales. Colombia. Domingo 15 de diciembre de 2024.

jueves, 28 de noviembre de 2024

LA VICTORIA DEL EMPERADOR DONALD TRUMP


Por Eduardo García Aguilar

Más poderoso y legítimo que nunca, el Emperador Trump tomará posesión de su cargo como presidente de Estados Unidos en enero, iniciando un cuatrienio que será un espectáculo permanente para el mundo. Después de su espectacular y arrasadora victoria, el magnate casi octogenario apareció ante sus partidarios fresco y enérgico, al lado de su esposa Melanie, sus hijos, y del hombre más rico del mundo, el innovador Elon Musk, que aspira entre otras cosas a llevar al hombre al planeta rojo Marte y superar la gravedad y la velocidad de la luz.

Ni las acusaciones ni los juicios ni las condenas ni el atentado que por un pelo casi le cuesta la vida, pudieron detener su irrefrenable carrera hacia la victoria imperial, que lo convierte en un Emperador como en los mejores tiempos del Imperio Romano. Uno tras otro los mandatarios del mundo saludaron su triunfo y se mostraron dispuestos a trabajar con él por el bien de la humnidad. Y la derrotada Kamala Harris y su mentor el presidente Joe Biden, de manera caballerosa, se mostraron dispuestos a una transición pacífica, reconociendo en franca lid su estruendosa y humillante derrota.

Donald Trump, como pocas veces en la historia de Estados Unidos, encarna el ideal americano que reposa en cada uno de los corazones de los gringos de todos los orígenes e inmigrantes que llegan hambrientos y sin un un peso e imaginan volverse algun día millonarios como él, con mansión en Florida, propiedades en el mundo, campo de golf en su patio y avión privado para desplazarse por el globo, rodeados por un séquito de serviles colaboradores y domésticos.

La esencia del sistema norteamericano reposa en esa quimera de los cientos de millones de habitantes que pueblan ese inmenso territorio conquistado por sus ancestros en el siglo XVII y XIX a punta de guerras y violencia sin límite, basados en la esclavitud de los negros y el exterminio de los indios. De esa fabulosa conquista del oeste surgieron las más increíbles fortunas y destinos de centenares de magnates, terratenientes, propietarios, comerciantes, inventores, innovadores e inventores que como Elon Musk impulsaron nuevas industrias como la automotriz, la ferroviarria, la aviación, la nuclear, la armamentística y de las comunicaciones, entre otras muchas.

Lo raro no es que Donald Trump lograra su más grande victoria después de estar desprestigiado y hundido en la ignominia, salvado como el Rey Midas por millones de norteamericanos, mujeres y hombres, que hicieron caso omiso de sus defectos y lo limpiaron con sus votos de toda sospecha. Lo curioso es que antes no hubiera habido un presidente que encarnara a la perfección como él la esencia del sistema gringo, cuyos dioses máximos son el poder, la guerra, el dinero, la fama y el derroche encarnado por las grandes estrellas de Hollywood, deportistas y cantantes míticos como Elvis Presley y Michael Jackson y los raperos populares de hoy que predican ante los jóvenes del mundo el objetivo final de andar en limusinas, cargados de joyas y rodeados de las chicas más bellas a las que celebran con gigantescas botellas de champán, antes de llevarlas a la cama como hacía Trump.

Los pobres y desclasados estadounidenses de todos los orígenes, blancos, negros, latinos, deben estar celebrando la fiesta aupados en una nube quimérica, en un éxtasis místico, religioso, como nunca antes visto. En suburbios, barriadas, campo profundo, fábricas, supermercados, pizzerías, hamburgueserías, la población celebra la consagración ineluctable de su líder, que sin duda al retornar al poder después de un interregno infame adquiere el brillo del oro verdadero y no el del patético maquillaje naranja que cubre su rostro y pinta su cabello.

Todos lo ven ahora patriarcal, benévolo, divertido, protector, padre de la patria que con su adarga hundió hasta lo más profundo a sus rivales. Es el triunfo de la televisión, el triunfo de las estrellas de farándula que reinan en las pantallas chicas vistas por la población en las noches después de sus largas y extenuantes jornadas de trabajo. Alienados y manipulados por siempre. 

En la era de celulares, redes sociales, pantallas de televisión, interconexión permanente e histérica, la humanidadad se ha convertido ya en un conglomerado de miles y miles de millones de zombies hambrientos desde Alaska hasta la Patagonia, desde Australia a la tierra de los esquimales, desde El Cabo a Calcuta, Pekín y San Petersburgo, pasando por Bogotá, El Cairo, Jerusalén, Berlín, Estocolmo y Estambul. Y su nuevo dios es Donald Trump, un payaso loco salido de las películas de Batman. Un engendro mezcla de Rey Midas, Nerón, Calígula y Atila. Ave César, gritan todos al unísono en el mundo, enloquecidos por la victoria de un triunfador insaciable.



AUGE Y CREPÚSCULO DEL LIBERALISMO

Por Eduardo García Aguilar


Mi padre y su familia fueron liberales originarios del oriente de Caldas y crecí entre historias y leyendas de esa militancia, anclada en el imaginario de los viejos líderes radicales colombianos de ese partido, como Manuel Murillo Toro (1816-1880), Benjamín Herrera (1853-1924), Rafael Uribe Uribe (1859-1914), el Indio Uribe (1859-1900), Vargas Vila (1860-1933) y Ñito José Restrepo (1855-1933), que lucharon por ese ideario a través de guerras, libros, poemas y proclamas.

Álvaro nació en 1913 y como muchos jóvenes liberales y conservadores de esa época amaba los libros y a lo largo de los años conformó una biblioteca en la que me nutrí en la infancia y la adolescencia, donde había clásicos de la literatura mundial y del pensamiento político e ideológico europeo surgido del espíritu de la Ilustración y las ideas de la Revolución francesa. El pueblo se rebeló contra un milenio de monarquía, nobleza y privilegios hereditarios y derrotó de manera espectacular en unos cuantos años al odiado Antiguo Régimen y sus castas, que llegaron a su máximo esplendor en el largo reinado del Rey Sol Luis XIV desde el Palacio de Versalles.

En la biblioteca de mi padre también exploré libros colombianos que se referían al pensamiento liberal colombiano, entre los que se destacaban las primeras obras de su amigo y copartidario el liberal riosuceño Otto Morales Benítez, Testimono de un pueblo y Revolución y Caudillos, a las que se agrebaban los de Germán Arciniegas e Indalecio Liévano Aguirre, cuyas obras Conflictos sociales y económicos de la historia, su biografia de Bolívar o Bolivarismo y Monroísmo ocupaban lugar especial en las estanterías.

El liberalismo regresó al poder en 1930 con Enrique Olaya Herrera, iniciando un periodo de 16 años de grandes avances sociales y culturales impulsados por Alfonso López Pumarejo, Eduardo Santos y los designados Alberto Lleras Camargo y Darío Echandía, que contaron con el apoyo de fuerzas progresistas. Ese periodo terminó con el triunfo del conservador Mariano Ospina Pérez en 1946 a causa de la fratricida división de los liberales entre el oficialista Gabriel Turbay y el disidente Jorge Eliécer Gaitán, que sería asesinado poco después y se convertiría en mito del partido en los tiempos de La Violencia.

En esos años terribles, como lo hicieron muchos liberales del Oriente de Caldas, mi joven padre se instaló en Manizales para pasar las tormentas de la Violencia y la dictadura de Rojas Pinilla y después, fiel a su partido, siguió militando en él durante el Frente Nacional, pero en el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), en su línea dura.

En su oficina, en un edificio al lado del café Osiris, tenía parte de su biblioteca y ahí recibía a amigos liberales y progresistas de la ciudad, a quienes escuché desde temprano referirse con entusiasmo a las ideas del viejo ideario liberal y de la izquierda latinoamericana.

Fueron esas las últimas grandes épocas de ese partido al mando de figuras de alto rango intelectual como Carlos Lleras Restrepo y Alfonso López Michelsen, que, aunque controvertidos, debatían, tenían idearios y proyectos concretos de cambio en materia agraria y laboral. 

Luego ese movimiento entró en una larga era crepuscular convertido solo en una franquicia del clientelismo, negocio serpenteante y camaleónico al mando y propiedad de un cacique que se aferra al poder sin más principio que vender su apoyo al mejor postor a cambio de prebendas según la coyuntura y bloquear cualquier posibilidad de cambio en Colombia. Las grandes figuras históricas de ese partido, después de la Convención de Cartagena, se retuercen ahora en sus tumbas.
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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 3 de noviembre de 2024.
  


viernes, 4 de octubre de 2024

CLAUDIA SHEINBAUM Y EL MILAGRO DE MACONDO


Por Eduardo García Aguilar

El cineasta Rodrigo García Barcha está casado desde 1995 con Adriana, la hermana de la nueva presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, quien por lo tanto no solo es su cuñada, sino la tía de las nietas de Gabriel García Márquez, Isabel e Inés. 

García Márquez tenía el extraño sino de convertir todo lo que tocaba en oro, las palabras, los amigos, y por eso ya ungido por la lengüeta de fuego de la gloria atraía a los poderosos del mundo o los más pobres de México que acudieron en masa al Palacio de Bellas Artes a despedirse de él como lo hicieron con Cantinflas y Maria Félix.

No es extraño entonces que la primera mujer presidenta de México en la historia, lo que es un acontecimiento,  sea una familiar del patriarca de Aracataca y que las nietas del Nobel por el lado de su talentoso hijo Rodrigo lleven en sus venas de manera simultánea la sangre del Nobel y de la mandataria Sheinbaum, primera mujer en gobernar el país.

Cuando García Márquez llegó a México y se ganaba la vida dirigiendo revistas de farándula, en agencias de publicidad o haciendo guiones cinematográficos, el exquisito escritor mexicano Salvador Elizondo ya era una estrella nueva que ascendía sin saber que mucho tiempo después se encargaría de cuidar a los nietos del Nobel colombiano, ya millonario y consagrado, pues su hija Pía se casó con Gonzalo, el hijo menor del autor de Cien años de soledad. 

Eso me dijo él con mucho sentido del humor y con resignación una tarde que fui a ver al autor de Farabeuf en su casa de Coyoacán, donde vivía con su esposa la fotógrafa Paulina Lavista, y en un viejo corredor florido, frente a un patio lleno de árboles y macetas, estuvo bromeando sobre los colombianos que conocía, muchos de los cuales, según él, usaban corbata, mientras los nietos suyos y de GGM correteaban por ahí.  

Nadie entendió como el excéntrico "caso perdido" bigotón costeño que impulsaba en México Alvaro Mutis llegaría a la gloria en vida por sorpresa en solo unos años, mientras que sus contemporáneos mexicanos consagrados en los años 60, hombres y mujeres, terminaron casi todos en el olvido.

La llegada de la brillante física y política Sheinbaum a la presidencia de México también se puede ver como un milagro macondiano, pues Andrés Manuel López Obrador, tras una lucha en el margen de varias décadas, dado por muerto y derrotado para siempre muchas veces, logró conquistar el corazón del país y derrotar a las poderosas élites corruptas y plutocráticas del PRI y el PAN y tras un sexenio en la presidencia culminó con una aprobación nacional contundente del 80%. 

Sheinbaum llegó a la presidencia con una votación a su favor aun más fuerte que la de su mentor y con un dominio total en el Congreso, lo que garantiza para su sexenio años de estabilidad. En la Presidencia la secundará el nieto del general Lázaro Cárdenas, que lleva el mismo nombre de su mítico abuelo. Y está rodeada por un equipo de hombres y mujeres de primer nivel.

Su inteligencia, modernidad y honestidad política, y su gracia, fraguados desde cuando era combativa líder estudiantil en los años 80 del siglo pasado en la Universidad Nacional Autónoma de México, son garantía de que puede llegar a ser una gran mandataria de rango mundial al lado de Kamala Harris en esta nueva época de cambios y empoderamiento de mujeres y minorías. 

Su entronización es un capítulo más del fabuloso e improbable destino de los personajes de Macondo, universo que cuenta sucesos increíbles que nadie imaginó jamás pudieran suceder, como que una mujer científica fuera presidenta del país de Pancho Villa, Zapata, Pedro Infante, Cantinflas, El Santo y los mariachis.
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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 6 de octubre de 2024.     





sábado, 13 de julio de 2024

FIESTA EN LA PLAZA DE LA REPÚBLICA

Por Eduardo García Aguilar

Poco antes de la hora autorizada para el anuncio de los resultados de las elecciones legislativas francesas del 7 de julio, las redacciones de diarios, noticieros y agencias hervían con la noticia del triunfo electoral del Nuevo Frente Popular de izquierda y la derrota de la ultraderechista Agrupación Nacional, que ocupó el tercer lugar después del campo presidencial.

Encuestas y analistas aseguraban desde hace días que un triunfo de la izquierda unida era matemáticamente imposible y aseguraban que la ultraderecha, aunque no llegaría a la mayoría absoluta, si obtendría la relativa. Antes de la hora precisa en que se darían los resultados, los rostros de analistas y políticos invitados en las diversas cadenas televisivas de todas las tendencias se observaba el asombro, unos jubilosos, otros sonrientes y los demás desencajados. 
  
Y más explosiva aun fue la reacción a la noticia cuando en pantalla se vio la nueva repartición de la Asamblea Nacional, que daba el triunfo al Nuevo Frente Popular, un siglo después del logro de Leon Blum a la cabeza de una coalición similar, que al llegar al poder otorgó en Francia el derecho de vacaciones a los trabajadores y la semana laboral de 40 horas.

En la Plaza de Stalingrad, al norte de París, los seguidores de líder del principal partido de la coalición de izquierda, La Francia Insumisa, Jean Luc Mélenchon, viejo tribuno de 70 años al que se debe el núcleo que hizo posible la resurrección de la izquierda, cuando hace unos años se daba por casi extinguida, escucharon las electrizantes palabras del tribuno, quien era el único que creía en la victoria tras una lucha de varias décadas. 

Y así sucesivamente en muchas ciudades y regiones del país la onda de euforia de la gente progresista de los partidos ecologista, socialista, comunista y La Francia Insumisa abarcó todo el territorio, llegando al clímax en la manifestación realizada en la emblemática Plaza de la República de París, donde se han registrado desde hace mucho tiempo jornadas históricas inmortalizadas por imágenes inolvidables.

La plaza estaba llena de jóvenes que se subieron a la estatua de la República esgrimiendo banderas rojas y francesas, mientras desde otro ángulo de la plaza se proyectaban luces intermitentes con los colores de la bandera tricolor azul, blanco y rojo del país. Casi todos esos muchachos y muchachas nacieron en este siglo XXI y representan a una nueva generación bastante comprometida con las luchas sociales, ecologistas, animalistas y humanistas. Ellos representan el rostro multicolor de la nueva Francia y la esperanza del país en plena crisis local y europea.
    
La enorme explanada estaba llena de una mayoría de jóvenes, familias francesas descendientes de inmigrantes de origen africano, megrebí, asiático y de otras nacionalidades y personas mayores que acudieron a la plaza para presenciar el hecho con la nostalgia de haber participado jóvenes en las jornadas de mayo de 1968 o en las celebraciones cuando llegó la izquierda unida al poder con François Mitterrand en 1981.

Grupos de jóvenes cantaban, otros gritaban consignas contra la extrema derecha y el presidente Macron, más allá interpretaban música o se acercaban a los puestos a comprar refrescos, cerveza o alimentos y viejos y jóvenes hablaban con entusiasmo de lo ocurrido. Lo imposible había ocurrido, aunque es una victoria relativa y frágil en un contexto de ingobernabilidad y fragmentación política.

Estuve ahí hasta que casi a la medianoche cuando la policía empezó a lanzar gases lacrimógenos para dispersar la manifestación, pues en calles aledañas se registraban enfrentamientos entre grupos de jóvenes con las fuerzas del orden. La gente empezó a dispersarse o a ingresar a las bocas del metro dando por terminada poco a poco la fiesta.  

Una celebración que sin embargo augura semanas o meses de desestabilización en el país, como si estuviera al borde de un abismo desconocido e imprevisible en el marco de la Quinta República fundada por el general Charles de Gaulle, pues fiel a su estilo, el presidente Emmanuel Macron, aunque su partido y aliados fueron derrotados, tratará hasta último momento de negar la victoria de la izquierda unida, lo que generará tensiones y conatos de rebeldía.

El 14 de julio se celebra la fiesta nacional y el 18 será la primera sesión de la Asamblea legislativa, donde habrá tensiones para elegir al presidente o presidenta de la misma, que es la cuarta persona en el rango del poder en el país. 

Comenzarán entonces las sesiones que se auguran caóticas, pues no hay ninguna fuerza con mayoría absoluta y el presidente no podrá volver a disolver
el Congreso hasta dentro de un año. Nadie sabe aun quien será el nuevo o la nueva Primer ministro y mientras tanto el joven líder del partido presidencial Renaissance, Gabrial Attal, seguirá manejando los asuntos corrientes.

La histórica fiesta de la Plaza de la República fue el pasado domingo, pero como ocurre cuando se acelera la historia, parece ya un hecho lejano y a la euforia inicial sucede la incertidumbre y el augurio de difíciles jornadas que ni siquiera la celebración de los Juegos Olímpicos 2024 logrará calmar.  
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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 14 de julio de 2024.


  


jueves, 27 de junio de 2024

EL RETORNO DEL EX PRESIDENTE HOLLANDE

Por Eduardo García Aguilar

El ex presidente socialista François Hollande, quien gobernó Francia de 2012 a 2017 es un astuto y brillante político que ha logrado superar a través del tiempo derrotas, intrigas y travesías del desierto y sabido retornar al protagonismo cuando todo el mundo lo daba muerto. Goza además de un gran sentido del humor y es famoso por sus chistes y ocurrencias inolvidables y su buen apetito.


Desde muy joven entró a colaborar con el presidente François Mitterrand y lideró el Partido Socialista varios lustros, antes de lanzarse como candidato a la presidencia de la República, en cuya aspiración tenía muy pocas posibilidades, pues el director del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn, encabezaba arrolladoramente las encuestas y se consideraba seguro ganador y futuro presidente.

Hollande, a quien incluso muchos al interior de su propio partido detestaban y apodaban flanby por sus rondeces y espíritu socarrón o por sus posiciones socialdemócratas y moderadas en materia económica, sólo tenía en las encuestas un 4% de favorabilidad, cuando el director del FMI se vio inmiscuido en un escándalo sexual en Nueva York, por lo que fue detenido ante el asombro mundial.

Las fotos del jefe del FMI Strauss-Kahn esposado y conducido a la cárcel figuraron en las primeras planas de los diarios del mundo y durante meses fue la noticia al enfrentar acusaciones de abusar de una mucama afrodescendiente en un hotel de lujo, con la que llegó finalmente a un arreglo y pagó millonaria suma para salir meses después libre, exonerado, pero humillado, derrotado y muerto en política para siempre.  

Tras la estrepitosa caída de su rival, Hollande llevó a cabo una brillante campaña que desde la más baja posición en las encuestas, lo llevó a la más alta magistratura en unos meses, derrotando de manera sorpresiva al presidente de derecha Nicolas Sarkozy, quien aspiraba a un segundo mandato. El político logró así repetir la hazaña de su mentor François Mitterrand, quien había logrado llevar por primera vez a la izquierda unida a la presidencia en 1981, después de presentarse y fracasar en el intento varias veces.

Ahora Francia vive de nuevo momentos históricos luego de la sorpresiva e insensata disolución neroniana de la Asamblea por el presidente Emmanuel Macron y las nuevas elecciones legislativas del 30 de junio y el 7 de julio de 2024, en las que parte como favorita la extrema derecha del Reagrupamiento Nacional, grupo racista y xenófobo fundado por fascistas y pro-nazis y heredero de las fuerzas colaboracionistas francesas durante la invasión alemana del país.

Macron, ministro y asesor de Hollande que llegó muy joven a la presidencia a solo 39 años de edad en 2017, después de traicionar a su mentor y realizar una fulgurante campaña en la que argumentaba no ser ni de izquierda ni derecha, fue reelegido en 2022, pero su mandato ha estado agitado por múltiples conflictos sociales, la pandemia y una creciente impopularidad debido a su autoritarismo, arrogancia de tecnócrata perfumado y desconexión con la realidad económica y social del país y con las clases medias, bajas o agrarias.  

Luego de la traición de su discípulo Macron y la hostilidad de casi todo su partido en su contra, Hollande desistió de aspirar en 2017 a un segundo mandato al que tenía derecho y los analistas políticos le decretaron su muerte política, mientras el nuevo joven presidente reinaba como un Júpiter en Francia, antes de que se le atravesara la revolución de los chalecos amarillos, la impopularidad y la derrota apabullante en las elecciones europeas frente a la extrema derecha.

En un acto desesperado, que para muchos era innecesario pues aun quedaban tres años de legislatura y contaba con una buena mayoría relativa, el presidente disolvió la Asamblea haciendo añicos a su partido y a aliados, tendió un tapiz a la extrema derecha para que llegue al poder y a su vez propició una nueva y casi milagrosa unión de las izquierdas bajo el nombre de Nuevo Frente popular.

Al propiciar elecciones legislativas súbitas tomó por sorpresa a los partidos, que tuvieron que organizarse en coaliciones en unos días febriles antes de cerrar el plazo para presentar los candidatos, y ante la polarización todas las figuras tuvieron que tomar partido: o apoyan al tenebroso movimiento fundado por el antisemita Jean Marie Le Pen y liderado por su hija Marine o a la coalición de izquierdas, que va desde los socialistas, comunistas y ecologistas moderados hasta La Francia insumisa, más radical, del fogoso tribuno Jean Luc Mélenchon, que obtuvo 22% de los votos en la pasada elección presidencial.

El astuto Hollande aprovechó la oportunidad y en secreto y en cuestión de horas se hizo nominar como candidato socialista a diputado en su antiguo bastión de Tulle, regresando de lleno a la política y convirtiéndose de nuevo en protagonista y alternativa en medio de la más grave crisis política vivida en el país desde hace décadas.

Sea cual fuere el resultado, Francia entra este domingo en una era de crisis de régimen en la que incluso el país puede ser ingobernable ante la carencia de mayorías claras en el Congreso y la implosión de varios partidos. De resultar victorioso en Tulle, el expresidente Hollande volverá a ser un gran protagonista al lado de otras figuras que maniobrarán en la sombra sin saber todavía lo que deparará el futuro tras el veredicto de las urnas.

 


sábado, 22 de junio de 2024

HISTÓRICAS MANIOBRAS ELECTORALES EN FRANCIA

Por Eduardo García Aguilar

El joven presidente francés, Emmanuel Macron, utilizó de manera sorpresiva su prerrogativa histórica de disolver el parlamento, causando conmoción en la sociedad y los partidos de derecha, centro e izquierda, que de inmediato y con muy buenos reflejos de viejos zorros de la política se movilizaron para crear alianzas antes imposibles y presentar candidatos en una elección a dos vueltas de legisladores que se llevarán a cabo el 30 de junio y el 7 de julio, veinte días después de la medida. 
Francia es una vieja democracia y la disolución fue un instrumento creado por el propio Napoleón Bonaparte, que no lo utilizó nunca, para dar la posibilidad al monarca o al presidente de escapar a las graves crisis políticas, cuando el Congreso bloquea su acción y hace imposible gobernar a riesgo de una guerra civil. La medida fue utilizada en el siglo XIX por Luis XVIII, hermano del decaptitado Luis XVI, y ya en el siglo XX por presidentes monárquicos como el general Charles de Gaulle, el líder socilista François Mitterrand y el jefe de la derecha republicana y moderada, Jacques Chirac.
 Macron, un joven prodigio que en 2017 tomó por sorpresa el poder en una campaña relámpago que paralizó a los partidos tradicionales, a los que dividió y depredó, ha gobernado ya siete años y fue reelegido en 2022, pero desde entonces no ha contado con la mayoría absoluta necesaria para aplicar sus reformas. Su desprestigio e impopularidad crecieron hasta el punto quedarse solo en el palacio presidencial rodeado de su corte perfumada de técnicos. Al ser derrotado estruendosamente en las elecciones europeas por la extrema derecha de Marine Le Pen, el orgulloso Macron decidió disolver el parlamento y obligar a salir a las urnas a los franceses, en una acción que algunos califican de japonesa, porque es casi un harakiri, y otros de tipo neroniano, pues es como prender fuego a la pradera y a la ciudad y ver el incendio desde el palacio tocando la lira.
Debido a la terquedad e inteligencia del joven mandatario liberal, surgido de la banca y de los grandes grupos financieros y mediáticos, nadie esperaba que tomaría esa medida y auguraban que seguiría en la cuerda floja del poder como un saltimbanqui en los tres años que le quedaban aún legítimamente hasta 2027, cuando ya no puede reelegirse. Pero en un acto  osado, llama al pueblo a decidir si llega al poder la pujante extrema derecha de Marine Le Pen, que es dada como gran favorita, en cuyo caso el presidente cohabitaría con un primer ministro enemigo que aplicaría medidas a las que se opone, mientras él se vuelve un mandatario figurativo y de opereta, inaugurador de jardines de crisantemos, solitario y final. Aunque, conociéndolo por su soberbia, es capaz de renunciar y obligar a realizar elecciones presidenciales anticipadas.
La verdad es que a su partido y a quienes lo apoyan les quedan pocas posibilidades de recuperar fuerzas en tan poco tiempo, ante dos bloques poderosos que ya se alinearon para la batalla final: el partido de extrema derecha Congregación Nacional y el Frente Popular de izquierda, que surgió rápidamente de la mágica alianza de socialistas, insumisos, ecologistas, izquierdistas y otros diversos movimientos progresistas, lo que augura una lucha final entre extremos, dejando a los partidarios de Macron, a los centristas y a la derecha moderada en una frágil posición que los puede llevar a esfumarse.
Los estudiantes y expertos en ciencias políticas están de plácemes, pues lo que se ha definido en unos cuantos días, a veces ha tomado en el pasado varios años para realizarse. Astutos y sabios, los partidos de izquierda vieron en la disolución loca de Macron una oportunidad maravillosa de reencaucharse y auparse en una corriente inevitable que surge de la inminencia del ascenso al poder de la extrema derecha, cuyo fundador, el viejo xenófobo tuerto Jean Marie Le Pen, es y ha sido un viejo antisemita, amante de los fascismos, para quien el holocausto fue solo un episodio sin importancia que inclusive niega.
Ahora su partido es liderado por su hija, Marine Le Pen, brillante abogada que logró sacar al movimiento paterno de la marginalidad, expulsándolo a él,  hasta llevarlo a obtener una alta representación de 89 ediles en la legislatura recién disuelta y ahora a estar al borde de llegar al poder, como lo auguran muchas encuestas, aunque el Frente popular, surgido de un día para otro, le pisa seriamente los talones, pues Francia desde la Revolución de 1989 y la toma de la Bastilla, tiene su corazón a la izquierda.
Mansos, consensuales como palomas, los jefes de los partidos progresistas y de izquierda han actuado en estas horas de manera impecable, dejando atrás sus rencillas y creando de la nada un Frente Popular que recuerda a aquel movimiento liderado por Leon Blum antes de la Segunda Guerra Mundial, en la tercera década del siglo pasado, en circunstancias similares, cuando se daba el auge de los fascismos de Hitler y Mussolini, que ahora reviven en casi toda Europa ante el espectro de las guerras y el auge del éxodo migratorio.
Las jornadas que se avecinan en Francia son históricas y el propio presidente Macron, al hacerse el hara kiri japonés, lo sabe, y pasará a la historia como quien dio la voz al pueblo para que decida entre uno y otro bando. Después quedará, antes de cumplir solo 50 años de edad, como un presidente sabio y derrotado que manejará desde las alturas presidenciales jupiterinas, sin poder y solo con palabra, los hilos imaginarios de una patria que necesitaba el electrochoque de esta disolución inesperada.
Por el momento, todo es fiesta y excitación desbordada en Francia. Jubilados, muchachos, obreros, desempleados, campesinos, comerciantes, funcionarios, maestros, sindicalistas, artistas, mujeres, ciudadanos de origen extranjero, blancos, africanos, asiáticos, mestizos, artistas y artesanos, todos inundan las plazas porque saben que en unas semanas cambiará la historia del país en jornadas que permanecerán en los libros de la memoria.

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Publicado el domingo 16 de junio de 2024 en La Patria. manizales. Colombia.