domingo, 8 de febrero de 2026
EL ESCÁNDALO EPSTEIN EN FRANCIA
jueves, 28 de noviembre de 2024
LA VICTORIA DEL EMPERADOR DONALD TRUMP
Por Eduardo García Aguilar
Más poderoso y legítimo que nunca, el Emperador Trump tomará posesión de su cargo como presidente de Estados Unidos en enero, iniciando un cuatrienio que será un espectáculo permanente para el mundo. Después de su espectacular y arrasadora victoria, el magnate casi octogenario apareció ante sus partidarios fresco y enérgico, al lado de su esposa Melanie, sus hijos, y del hombre más rico del mundo, el innovador Elon Musk, que aspira entre otras cosas a llevar al hombre al planeta rojo Marte y superar la gravedad y la velocidad de la luz.
viernes, 24 de febrero de 2023
PUTIN, BIDEN Y EL FLAUTISTA DE HAMELIN
viernes, 17 de febrero de 2023
DE RAQUEL WELCH AL CHE GUEVARA
sábado, 13 de agosto de 2022
SALMAN RUSHDIE Y LA MÁGICA NOCHE INDIA
sábado, 5 de junio de 2021
LA RESURRECCIÓN DE KEYNES
Por Eduardo García Aguilar
Me acuerdo del joven viceministro Gurría, quien nos recibía a algunos corresponsales extranjeros en su oficina del Palacio Nacional de la capital mexicana para explicar las nuevas políticas aplicadas por esa ambiciosa generación de economistas mexicanos dispuestos a dejar para siempre las viejas ideas del Partido Revolucionario Institucional y cambiarlas por las que estaban de moda en los tiempos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan: privatizar a ultranza, bajar los impuestos a los ricos, liberar la economía para que funcionara sola sin restricciones y reducir la intervención del Estado a lo mínimo. El pobre es pobre porque es bruto y no emprende, pensaban. Mientras más ricos sean los ricos mejor estarán los pobres, agregaban.
viernes, 22 de enero de 2021
EN MINNEAPOLIS JUNTO AL MISSISSIPPI
Por Eduardo García Aguilar
El sol se aventura ya en las nórdicas tierras de Minneapolis y Saint Paul, ciuidades gemelas y vecinas que presiden el estado norteamericano de Minnessota, donde se origina el río Mississippi, arteria vital de Estados Unidos junto a la que ha transcurrido la vida a través de milenios desde los aborígenes que llegaron por el estrecho de Behring hasta los modernos de hoy que estudian, beben, juegan béisbol, votan por Obama y asisten a conciertos de Britney Spears y de todas las estrellas del rock, rap o pop provenientes desde todos los rincones del mundo.
domingo, 10 de enero de 2021
TORMENTA EN EL CAPITOLIO
Por Eduardo García Aguilar
Las escandalosas escenas de Banana República vividas en Estados Unidos,
cuando partidarios racistas y supremacistas del presidente saliente
Donald Trump irrumpieron en el Capitolio y lo mancillaron al llamado de
su líder, representan un cierre trágico y chistoso de mandato para quien
durante cuatro años tuvo al mundo viajando en una montaña rusa que
pasaba de tobogán en tobogán por diversos castillos de espantos y de
monstruos.
El expresidente republicano Georges W. Bush fue quien utilizó el jueves
el término de Banana República en un mensaje de protesta contra lo
sucedido, al que siguieron decenas de comunicados de altos líderes
conservadores, republicanos, funcionarios renunciantes, ediles y jefes
de Estado de grandes potencias del mundo. Salones, oficinas, pasillos,
vestíbulos del llamado templo de la democracia, fueron tomados por
violentos individuos que llevaban banderas esclavistas, disfraces,
cachuchas, banderines y camisetas con el nombre de Donald Trump. Desde
hace dos siglos, en 1814, no ocurría un espectáculo de esa índole en el
sacrosanto lugar que ha sido el orgullo de la democracia estadounidense.
El vicepresidente Mike Pence, que durante el mandato siempre estuvo
callado y sumiso ante los desmanes de su jefe, optó por respetar la
Constitución y encabezó la reanudación de las sesiones al lado de la
jefa demócrata Nancy Pelosi, luego de que la Guardia Nacional logró
controlar Washington con un toque de queda.
Finalmente el Congreso en pleno ratificó los resultados electorales y
Joe Biden fue declarado presidente legítimo de la potencia mundial. Toda
la gran prensa norteamericana, conmovida, dedicó las primeras planas
del viernes a relatar los estropicios provocados por un individuo que
tiene problemas mentales y de comportamiento que lo llevaron a encender
el fuego autodestructivo, como sucedió con Nerón en Roma. Da miedo saber
que aun durante dos semanas tiene el poder de hundir el botón de las
armas atómicas.
Por la noche, lívido, furioso, Trump vio como se desgranaban una tras
otra las renuncias de muchos de sus estrechos colaboradores, que
saltaban del barco naufragado antes de quedar involucrados en lo que es
un delito: incitar a la muchedumbre a tomar el capitolio para tratar de
impedir la declaración oficial de Biden como presidente por parte de los
congresistas. El saldo fue de un oficial y cuatro manifestantes
muertos, decenas de heridos y detenidos. Las escenas difundidas en todo
el mundo muestran a la horda rompiendo los vidrios como en la noche de
los cristales rotos, perpetrada por los partidarios nazis de Hitler en
los tiempos sombríos de Alemania.
Para los expresidentes demócratas Bill Clinton y Barack Obama los actos
ocurridos el 6 de enero son sorprendentes, inesperados, aunque
previsibles. Cuando Trump obtuvo el triunfo frente a Hillary Clinton, el
presidente Obama respetuoso lo recibió en la Casa Blanca y le entregó
el poder sin problemas. Todos sus rivales asistieron a su poesión frente
al Capitolio.
La magnitud del daño histórico es enorme y con lo sucedido Estados
Unidos queda en la historia manchado por sucesos que creían solo
ocurrían en sus patios traseros, en los países donde dictadores y locos
de todo pelambre sumen a sus países en guerras intestinas y genocidios
por conservar a toda costa el poder o donde los congresos más parecen
circos y bazares que lugares de ley y decencia.
Los Angeles Times describe como el equipo de la Casa Blanca vio en
directo con estupor a Trump autoinmolándose por el orgullo y la vanidad
del niño rico derrotado, o sea cometiendo lo irreparable como en su
momento hizo en Rusia el borrachín Boris Yeltsin o en Uganda el caníbal
Idi Amin Dada y tantos otros en milenios de historia. El multimillonario
neoyorquino queda en los anales como el peor presidente de Estados
Unidos.
En la madrugada del viernes hubo al fin un final feliz en el Capitolio
de Washington, pero la inmensa tristeza reinó entre la gente sensata y
honesta del poder legislativo estadounidense. Al final Trump leyó un
documento que le escribieron los asesores para prevenir las indudables
consecuencias judiciales de sus actos insensatos. Pero como en los
tiempos de Roma, sus palabras solo son el eco del inevitable inicio de
la decadencia del Imperio. Medio país lo sigue como al flautista de
Hamelin hacia el precipicio.
--Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 10 de enero de 2021
lunes, 9 de noviembre de 2020
SANDRO COHEN Y LOS COLIBRÍES
Por Eduardo García Aguilar
Foto @ Lourdes Almeida*
Varios amigos y conocidos de mi generación con quienes compartí lustros
de actividad literaria y periodística en México durante un espléndido
momento cultural de ese país, han sido impactados recientemente por la
pandemia y desparecido, causando conmoción entre quienes los conocimos.
El novelista Luis Zapata, el pintor Arturo Rivera, los poetas y
ensayistas Arturo Trejo Villafuerte y José Fracisco Conde Ortega, son
apenas algunos de los nombres que se han despedido en estas semanas.
El jueves de nuevo la enfermedad se llevó a mi amigo el estadounidense
Sandro Cohen, poeta y editor, a quien conocí poco después de desembarcar
en la enorme Ciudad de México. La vida es una novela llena de sorpresas
y argumentos que tienen desenlaces imprevistos, como si todos fuésemos
criaturas de una ficción inagotable poblada de caleidoscopios de dolor y
afecto, sorpresa y abatimiento, locura, creación y silencio.
Cohen era un caso muy especial. Nacido en septiembre de 1953 en Nueva
Jersey, había llegado a los 19 años a México para proseguir sus estudios
de letras hispanas en la UNAM y se enamoró tanto de México que se quedó
y se convirtió en uno de los mejores conocedores de una lengua que no
era la materna, como lo prueba su exitoso libro Redacción sin dolor.
Poeta talentoso, fue director en las editoriales Planeta y Nueva Imagen y
creó la bella editorial Colibrí, donde me publicó Tequila coxis.
Lo vi crecer como poeta en sus primeras lecturas bajo la mirada cómplice
de Octavio Paz en el Palacio de Bellas Artes y fui testigo de su
encuentro con la bella y jovencísima Josefina Estrada, animadora de las
actividades literarias del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). En
ese contexto compartí con Cohen muchas aventuras, que incluían sus
felices pasos y caminatas inagotables por París. Lo venció
prematuramente la covid-19 como a tantos otros en México, en estos
tiempos extraños, pero su huella quedará para siempre como una estela de
alegría, amistad panamericana, generosidad y pasión por las palabras.
Todas esos amigos y otros muchos como Guillermo Samperio y Daniel Sada,
para mencionar solo a dos excelentes narradores cercanos que se
anticiparon a la pandemia, hacen parte de una generación muy rica de
amantes mexicanos de la literatura, la edición, el vino, y la
publicación de libros y revistas como ejercicio de apertura de caminos.
Quiso el destino que recién llegado a la Ciudad de México ganara un
concurso de cuento convocado por Los otros editores y la editorial El
Tucán de Virginia, dirigida entonces por Samperio y que en la fiesta de
la premiación, celebrada un día de diciembre en una galería de la
Glorieta insurgentes, estuvieran presentes todos esos jóvenes que desde
entonces frecuenté y se convirtieron en amigos y hermanos y cómplices de
aventuras periodísticas, vitales y editoriales.
En una de aquellas noches vi como el joven “gringo” Sandro Cohen quedaba
flechado por Josefina, quien mucho después escribió después una vasta obra narrativa e incluso un libro sobre la vida de
las cárceles de mujeres en Colombia. La literatura de México vivía
entonces en la década de los 80 uno de sus momentos más fructíferos.
Estaban vivas aun todas las glorias del país, encabezadas por Juan
Rulfo, Octavio Paz, Elena Garro y Carlos Fuentes. García Márquez estaba a
punto de ganar el Premio Nobel, Álvaro Mutis escribía la saga de
Maqroll el Gaviero. Otros latinoamericanos como Augusto Monterroso,
Manuel Puig, Ida Vitale, Hugo Gola, Noé Jitrik y decenas de
sudamericanos exiliados, ensayistas, cineastas, filósofos, científicos,
participaban en el intenso fragor cultural de la ciudad.
Los periódicos tenían amplios suplementos literarios y páginas
culturales. Proliferaban los festivales internacionales de poesía que
reunían cada año a figuras del continente y el mundo. Las editoriales
promovidas por el Estado publicaban millones de libros en colecciones de
todo tipo y se otorgaban becas y premios generosos en todos los
géneros. Se ampliaban los museos y se descubrían nuevas pirámides.
Y en ese ambiente incesante de prosperidad coincidíamos en
presentaciones de libros, redacciones de periódicos, cócteles de
exposiciones, congresos en provincia y en homenajes a Juan Rulfo,
Octavio Paz o recepciones multitudinarias a Jorge Luis Borges, así como
en los más agitados sitios de salsa, mambo, danzón o en los antros de
rock que daban energía a la vida de las artes, las letras y el
pensamiento de México. Sandro y los amigos se van poco a poco, se
anticipan, pero gracias a la literatura se quedan aquí como los
colibríes que pueblan los jardines del mundo.
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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 8 de noviembre de 2020.
* Excelente toma de la gran fotógrafa mexicana Lourdes Almeida, contemporánea de Sandro Cohen y conocida en el mundo entero a través de más de un centenar de exposiciones. Esta foto la publicó este lunes 11 de nociembre de 2020 en una entrada en Facebook para referirse a la partida de Sandro. No sé la fecha de la foto, pero debe ser tomada a comienzos o a mediados de los años 80 del siglo pasado. Es una de las mejores instantáneas que he visto de Sandro y es normal, conociendo el lente, el ojo, el talento de Lourdes Almeida.
lunes, 12 de octubre de 2020
LA POESÍA DE FIESTA CON LA NOBEL GLÜCK
Por fin después de muchos años y tras experimentar una grave crisis, la
Academia Sueca volvió a enderezar su camino inclinándose esta vez por la
literatura no comercial o mediática y otorgar su galardón de 2020 a una
poeta neoyorquina de 77 años poco conocida en el mundo, aunque ha
obtenido en Estados Unidos las principales distinciones y el
reconocimiento crítico de sus pares.
Louise Glück (1943), la mayoría de cuyos libros han sido publicados en
español por la editorial Pre-textos, y ha sido estudiada y traducida por la gran poeta mexicana Pura López Colomé, solo vendió a lo máximo 200
ejemplares el año pasado en el ámbito hispanoamericano, según relata el
editor hispano Manuel Borrás, quien está de plácemes por la sorpresiva e
inesperada noticia que premia la fidelidad de esa casa a la obra de la
estadounidense. Entre sus libros figuran El iris salvaje, Averno, Ararat
y Las siete edades, todos ellos traducidos por nuevos poetas hispanoamericanos.
La profesora de literatura en Yale New Haven, que aborda temas
personales y autobiográficos en sus poemas escritos con un lenguaje
sencillo y accesible, se une a la lista de autores que saltan de súbito a
la fama mundial gracias al Nobel, después de ejercer su oficio
literario a lo largo de muchas décadas. Pertenece a una generación
marcada por la posguerra y la revolución cultural estadounidense
caracterizada por la lucha antirracial y pacifista de los años 60 y 70 y
el posterior auge del movimiento feminista.
Fue conmovedor hace 16 años descubrir a la antecesora de Glück, la poeta
polaca Wislawa Szymborska (1923-2012), quien al parecer se enteró de
que había sido premiada mientras lavaba sus platos en la cocina de su
modesta vivienda y apareció ante la prensa con la candorosa modestia de
los sabios poetas que nunca han esperado nada. También fue el caso de
Tomas Transtörmer (1931-2015), el poeta sueco afásico que permanecía
desde hacía décadas en una silla de ruedas, pero seguía escribiendo sus
poemas con las señales de humo de su mirada.
Los escritores, especialmente los poetas, no escriben para buscar fama,
premios, dinero y honores sino porque sienten la necesidad instintiva de
expresarse a través de las palabras desde temprano, cuando descubren el
misterio de la existencia. Muchas veces la infección literaria llega
por un libro que cae por casualidad en las manos, depositado allí por un
familiar, amigo o maestro o por las circunstancias, cuando la soledad
se ilumina con las páginas leídas, dotando de sentido a la vida hasta
entonces gris.
Dedicarse a la literatura es uno de los caminos más azarosos y quien
cruza el umbral sabe que ese ejercicio es un nutrimento personal y
secreto que interesa a muy pocas personas en el mundo. Vivir entre
libros y lograr escribir una obra es ya de por si un premio maravilloso.
Cada libro es una botella al mar y esta vez los escritos y publicados
por Louise Glück inician un nuevo camino y viajarán hacia nuevos
lectores en todo el mundo. Algo inesperado para ella.
El premio a Glück es un símbolo, pues en muchas partes del mundo hay
poetas que pueden merecer la máxima distinción literaria mundial y esta
noticia es un reconocimiento para todos los que buscan expresar con
palabras sensaciones originales, estados de ánimo cambiantes,
revelaciones e iluminaciones súbitas frente al estupor y misterio de ser
y estar en el mundo, girando alrededor del sol y en una esquina de la
galaxia.
Los poetas del mundo son antenas alertas de la vida y la existencia,
escrutadores del milagro, rastreadores de las comunicaciones que los
humanos establecemos con animales, ríos y árboles, mares, huracanes y
cascadas en los acantilados. También, como Glück, los poetas tratan de
explicarse o comunicar el misterio del deseo, el amor, la separación, la
amistad, el odio, la locura y descifrar los códigos de comunicación o
los silencios del extraño animal Homo sapiens.
Alguna vez el poeta guatemalteco Luis Cardoza y Aragón (1901-1992) dijo
que la “poesía es la única prueba de la existencia del hombre” y el
poeta francés Joë Bousquet (1897-1950), que pasó casi toda su vida
paralítico después de resultar herido en la Primera guerra mundial,
definió con claridad que la “poesía es el testimonio de lo que somos sin
saberlo”. Ninguno de los dos obtuvo el Nobel mereciéndolo, pero cuando
un poeta o una poetisa como Glück lo recibe de vez en cuando, el premio
se vuelve para todos al unísono y es una fiesta.
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Artículo publicado en el diario La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 11 de octubre de 2020
sábado, 12 de septiembre de 2020
IFIGENIA Y MANIZALES EN INGLÉS
Por Eduardo García Aguilar
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