Jacques Gilard es considerado uno de los grandes hispanistas del siglo XX al lado de Valery Larbaud, Roger Caillois, Claude Couffon y tantos otros que amaron España y América Latina, viajaron allí y estudiaron y difundieron la literatura iberoamericana en Francia.
Claude Couffon (1926-2013) fue uno de los grandes expertos e investigadores de la vida y la obra de Federico García Lorca y luego traductor de múltiples autores latinoamericanos del boom y en su ancianidad de voces nuevas de la poesía del continente. Este normando amaba la vida, el vino y la amistad como pocos y hasta su fin en la ciudad de Caen estuvo activo y presente en el entusiasmo por la literatura.
Muchos otros franceses amaron América Latina como el gran Blaise Cendrars, que escribió sobre Brasil, Antoine de Saint Exupéry, autor de El Principito, precursor de la aviación en Suramérica y quien se casó con la salvadoreña Consuelo Suncín, Jacques Soustelle y el Nóbel J.M. Le CLézio, especialistas en México, y Drieu la Rochelle, amigo de Victoria Ocampo y autor de algunos libros que suceden en latinoamérica.
Pero Jacques Gilard (1943-2008) tenía una especialidad y un gran amor loco por la literatura colombiana que se convirtió en pasión por todo nuestro territorio y las letras, en especial la narrativa, desde los grandes clásicos como Isaacs, Rivera y Osorio Lizarazo, hasta la generación contemporánea suya y las siguientes, sobre las que escribió reseñas en la revista Caravelle de la Universidad Toulouse le Mirail, donde ejercía como catedrático de alto rango.
Todo nuevo narrador colombiano nacido en los años 40 o 50 era estudiado minuciosamente por Gilard, quien sostenía una nutrida correspondencia con todos ellos cuando no había internet y la forma de comunicación feliz eran las cartas intercontinentales y las llamadas telefónicas. Es posible que haya escrito miles de cartas a casi todos los narradores colombianos de ese momento, desde Collazos y Héctor Sánchez a Magil, que reposan en los archivos de cada uno, vivos o muertos, y que sería bueno conocer para abrir la caja de pandora de varias generaciones carbonizadas por el éxito mundial de Gabriel García Márquez. Yo poseo unas 30 cartas que me escribió a México.
Gilard llegó en la década de los 70 a Colombia como el primer gabólogo después del triunfo espectacular del bigotudo autor de Cien años de Soledad. En Barranquilla conoció a Tita Cepeda, esposa de Alvaro Cepeda Samudio, de quien también fue experto y poco a poco fue conociedo a todos los autores costeños vivos mientras investigaba a fondo al Grupo de Barranquilla. Era amigo de Alfonso Fuenmayor, Germán Vargas, Ramón Illán Bacca, Marvel Moreno, Fanny Buitrago, Alberto Duque López y Julio Olaciregui, entre muchos autores de la costa.
Recopiló toda la obra periodística de juventud de García Márquez en tres volúmenes publicados por la editorial Oveja Negra, impulsó en París a la gran narradora barranquillera Marvel Moreno, de quien era amigo, e incluso escribió un profundo ensayo sobre Café y narrativa en Colombia, aun inédito en español, donde incluyó a autores tolimenses y tuvo a bien dedicar una parte a mis tres novelas manizaleñas Tierra de leones, Bulevar de los héroes y El viaje triunfal, donde están muy presentes Caldas y el paisaje cafetero.
Gilard como Couffon era gran amigo y amante de la vida y el vino, que bebía a grandes sorbos. Lo conocí en 1978 en Toulouse durante un congreso literario donde estaban presentes Augusto Roa Bastos, Julio Cortázar y la pereirana Alba Lucía Ángel. Muchas veces conpartimos en París, donde me presentó a Marvel Moreno.
Nos volvimos a ver en Biarritz en un gran encuentro sobre cine, arte y literatura colombiana, donde compartimos con García Márquez, Alvaro Mutis, Manuel Mejía Vallejo, Leo Matiz, William Ospina y Laura Restrepo. Y luego en otro dedicado a Marvel Moreno en Toulouse. La literatura colombiana contemporánea post-macondiana le debe mucho al entusiasmo de Gilard y por eso Colombia está en deuda con él.
---------------
Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 15 de febrero de 2026.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario