domingo, 8 de febrero de 2026
EL ESCÁNDALO EPSTEIN EN FRANCIA
lunes, 2 de febrero de 2026
GRAN HALLAZGO ARQUEOLÓGICO EN MÉXICO
lunes, 26 de enero de 2026
LOS LABERINTOS LITERARIOS DE CALCUTA
Ahora que la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBO) se prepara a recibir en abril como país invitado a la India, evoco la feliz experiencia de ser invitado a la Feria del Libro de Calcuta, donde se fraguó el proyecto de traducción al bengalí de mi novela “El viaje triunfal” en la versión del hispanista Supriya Basak y la publicación del libro en una editorial de esa mítica ciudad.
Para cualquier persona, viajar a la India es una experiencia inolvidable, algo que lo deja a uno marcado para siempre. Ya cuando el avión se acerca a la capital, Nueva Delhi, y uno aprecia la salida del sol, siente que es un astro diferente el que se eleva y por fin se llega a ese Extremo Oriente de leyendas y mitos.
Alguna vez siendo un niño de 12 años compré en Bogotá por primera vez en mi vida unos libros con dinero dado por mi padre. Fue en la librería moderna, situada en la carrera décima, que distribuía libros provenientes de Argentina, especialmente de la editorial Kapelusz, una de las más prósperas e innovadoras del país.
Adquirí una edición empastada e ilustrada del libro De la Tierra a la Luna, de Julio Verne, que aun conservo y un pequeño volumen de mitos y leyendas de la India, basado en personajes del Ramayana y el Mahabrárata, epopeyas y libros sagrados de aquel gran país. Desde entonces me intrigaban esas deidades como Ganesha, mitad hombre y mitad elefante, o las diosas indias de varias manos danzantes que luego encontraría de verdad al recorrer varias ciudades indias a lo largo del gran río Ganges, como Agra y Benarés.
Pero nada como la imponente Calcuta, que tiene una fuerte comunidad editorial y librera que organiza cada año una gran feria muy concurrida con invitados internacionales y nacionales, conferencias y presentaciones y posee un enorme barrio de librerías de viejo y ocasión, a donde acuden estudiantes, intelectuales, profesores y curiosos de esa gran región rebelde del país de donde era originario Rabindranath Tagore.
Calcuta es una urbe gigantesca donde se ven la ruinas del Calcuta es una urbe gigantesca donde se ven la ruinas del antiguo esplendor, cuando el país era colonia británica, lo que le da aires cinematográficos a muchos rincones de la misma. antiguo esplendor, cuando el país era colonia británica, lo que le da aires cinematográficos a muchos rincones de la misma. Los bengalíes son un pueblo muy especial, muy parecido al latinoamericano, por lo que uno siente una atmósfera familiar. Son personas de tierra caliente solidarias, generosas, y reciben con entusiasmo a los visitantes, sobre todo si vienen de América Latina.
Durante mi estadía tuve la amistad y guía por los laberintos literarios de Calcuta de Dibyajyoti Mukhopadhyay, director de la Indo Hispanic Language Academy, uno de los más entusiastas hispanistas, amante de España y América Latina, viajero por todos esos países y puente entre su cultura y la del Extremo Occidente latinoamericano.
Con Dibyajyoti recorrí las universidades para hablar con los académicos y visité a los principales escritores de Calcuta en ese momento, que conocían muy bien a Miguel Ángel Asturias, a Jorge Zalamea y al boom latinoamericano.
Los bengalíes están muy orgullosos de pertenecer al Tercer Mundo y ser solidarios con todos los países del llamado sur global que luchan contra los imperialismos y los colonialismos de las grandes potencias.
Su literatura milenaria está viva y vibra en las calles y en el Delta del Ganges que baña su región bajo el canto incesante de los pájaros.
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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 25 de enero de 2026.
lunes, 19 de enero de 2026
DELIRIO DE LA COLONIA ROMA
Me sentía feliz de nuevo en la Colonia Roma, pero también amaba toda la ciudad de México con sus Vips, Sanborns y Denny’s luminosos donde leía a Styron o a Lawrence Durrel en noches interminables de café insípido.
lunes, 5 de enero de 2026
ADIÓS A BRIGITTE BARDOT
domingo, 28 de diciembre de 2025
EL RETORNO DE NERÓN Y CALÍGULA
Ahora que termina un año lleno de tensiones geopolíticas impensables desde hacía tiempos y cuando se celebran los 80 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, no deja de ser curioso ver las similitudes de lo ocurrido antes de que se iniciara la deflagración en 1939. La llegada de Adolfo Hitler en 1933 a la cancillería alemana, tras una década de ascenso iniciada en los años 20 desde la ciudad bávara de Múnich, tiene semejanzas con la irrupción y triunfo del autoritarismo de extrema derecha del magnate Donald Trump y su movimiento MAGA, supremacista, racista, agresivo, violador permanente del derecho internacional.
martes, 23 de diciembre de 2025
BOLIVARISMO Y MONROÍSMO DE INDALECIO LIEVANO AGUIRRE
Los colombianos somos afortunados de tener en el pasado grandes pensadores, historiadores y analistas de la vida política y social nacional y del continente. Pienso en las generaciones de liberales de la primera mitad del siglo, entre los que se destacaban el gran escritor Germán Arciniegas, cuyos libros nos abrieron las ventanas a la historia continental y mundial o Indalecio Liévano Aguirre (1917-1982), ex canciller de alto nivel, que escribió "Los grandes conflictos sociales de nuestra historia", "Bolivarismo y Monroísmo" y brillantes biografías de nuestros próceres, entre ellas la de Rafael Nuñez, que en 1944 lo llevó a la fama.
jueves, 11 de diciembre de 2025
VEINTE AÑOS SIN MORENO-DURÁN
Por Eduardo García Aguilar
viernes, 28 de noviembre de 2025
SILVA Y DE SOBREMESA, UN SIGLO DESPUÉS
Al cumplirse este año un siglo de la publicación póstuma de la novela De sobremesa, de José Asunción Silva, rescato con alegría estas notas escritas hace tiempos en México sobre uno de los libros más enigmáticos y modernos de Colombia y uno de mis preferidos. Silva (1865-1896), conocido por sus nocturnos y por ser uno de los más brillantes y malogrados representantes de esa generación, tuvo que soportar la gazmoñería de una ciudad colonial y brumosa, situada en las alturas de la cordillera andina, dedicado a un arte absurdo: la poesía maldita.
sábado, 22 de noviembre de 2025
ARIEL CASTILLO CUENTA A ESCALONA
jueves, 20 de noviembre de 2025
LOCOS POR GARCÍA MÁRQUEZ O NAPOLEÓN
Sabemos muy bien que el éxito y la fama, o eso que llaman gloria, concepto muy romántico, atraen la desesperada admiración de quienes no son nada, o son poco, o tal vez mucho, tal y como ocurrió con Napoleón y Bolívar, que en el fondo fue un loco que imitaba al primero.
La psiquiatría al parecer nació para tratar de curar a centenares de personas que en su momento se creyeron Napoleón y poblaron los manicomios de Europa en esa fría primera mitad del siglo XIX. Fue tal el fenómeno, que varias herederas del Emperador no solo fueron grandes discípulas de Sigmund Freud, sino que hoy, por estas fechas, a comienzos de siglo XXI, siguen estudiando, como la señora Murat, el terrible fenómeno de quienes en su época enloquecieron por la gloria del personaje que llegó a lo más alto para caer luego de manera estrepitosa al precipicio del fracaso agónico en la isla de Santa Helena.
En los manicomios actuales hay gente que se cree Michael Jackson y durante casi dos siglos la figura de Napoleón fue la preferida de la demencia. Seres que deambulaban en los corredores de los hospicios con la mano puesta en el corazón y un sombrero triangular imaginario en la cabeza, inspiraron a miles de terapeutas en la ardua tarea de desentrañar sus frustraciones concretadas en la inmensa fama de sus modelos y la terrible insignificancia de sus vidas.
Ahora, a lo largo del continente, hemos vuelto a experimentar el extraño fenómeno, cuando hay personas que han dedicado sus vidas a rescatar sus huellas más mínimas, o a imitarlo escribiendo novelas similares de pueblos imaginarios con alquimistas y gitanos, o que han viajado de un lado a otro del continente para tratar de observarlo desde lejos y aplaudirlo como a una deidad milagrosa, versión literaria de vírgenes y santos de nuestra larga tradición.
Sabemos que la fama y la gloria surgen de la concreción de extrañas coincidencias históricas, cuando un personaje necesario se cuela en las carencias de un país, continente o raza, sea dios, iluminado, poeta, novelista, demiurgo, redentor, político, cabecilla o mandatario. San Pablo, San Francisco, Voltaire, Víctor Hugo, Lord Byron, Withman, Mandela, Soljenitzin, son algunos de ellos.
Estamos hablando de la necesidad del padre y tal vez en la locura de tantos admiradores ciegos que dedican sus vidas a los exitosos Napoleón o García Márquez, hay una profunda lucha por el hallazgo del progenitor ausente y en esto los psiquiatras o los psicoanalistas podrían con mayor lucidez esclarecer los arcanos de la demencia. También los países necesitan padres de la patria como Víctor Hugo y Tolstoi y en especial los más trágicos.
Ahora que los editores entronizan cada semana en serie y con total seguridad al nuevo sucesor de García Márquez en la propaganda de sus novedades o que los megalómanos se autodenominan amigos y sucesores y los burócratas hacen cola en la calle Fuego para pasar a fotografiarse al lado del que, según algunas versiones, ya sabe menos de quien fue y será, es necesario entender que su figura surgió como afirmación continental a través de un Che Guevara literario que no murió acribillado en el intento. Concreción literaria y geopolítica.
Hijo del pueblo periférico cuando las letras pertenecían a las oligarquías, bigotudo como árabe sefardita, periodista costeño en tierra de cachacos, con camisas de flores y liqui liqui, malhablado y generoso, aunque mejor escritor que nadie, el novelista fue la personificación popular en los años 60 y 70 de una tierra de dictadores, ladrones y asesinos.
A su lado hubo otros grandes escritores como José Lezama Lima, Jorge Luis Borges, Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Juan Rulfo, Arturo Uslar Pietri, Augusto Roa Bastos, Guimarees Rosa, Jorge Amado, Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, pero fue él quien a los 39 años ganó la lotería de representar el continente de las Banana Republic, que poco a poco pasaron de moda.
Dinero, gloria, fama, el cuerno maravilloso de la abundancia de los maravedíes, presidentes inclinados, dictadores anonadados, malos cineastas arrodillados, millonarios seducidos, huérfanos, mancos, tuertos, leprosos se apresuraron a aplaudirlo y sonreírle en las escalinatas de la lagartería nacional; sicarios y víctimas, godos y liberales, gente bien y zarrapastrosos, todos unidos en la admiración patriótica de quien no fracasó y a quien hubiésemos ignorado en el fracaso, como se hizo con Héctor Rojas Herazo, Manuel Zapata Olivella, Pedro Gómez Valderrama, Manuel Mejía Vallejo y Germán Espinosa.
Todos los colombianos lo queremos y lo amamos y mucho más ahora que lo sabemos frágil en su ancianidad como una parábola de nuestra propia derrota. La prueba de que todo triunfo y toda gloria es fugaz e inútil y que el trono es una posición transitoria en la danza inevitable de nuestras ausencias, téngase o no patria, continente, partido o fortuna en las espaldas como fárrago absurdo.
Pero al menos los locos de García Márquez seguirán poblando manicomios y oficinas, arrodillados como los personajes de Jorge Zalamea en Benarés, sin saber lo que fue el fenómeno ni lo que será, así como los admiradores de Rimbaud y Kafka nunca supieron que sus ídolos murieron inéditos y anónimos, como Proust, quien pagó la edición de sus primeros volúmenes interminables y pasó a la gloria sin ser invitado, pero al menos cantando para nada y para nadie como dicen los poetas portugueses hijos de Pessoa.
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