BLOG LITERARIO DESDE PARÍS
Siendo un niño tal vez de de unos 9 o 10 años, presencié una conversación muy animada entre el entonces alcalde Gustavo Robledo Isaza y mi padre, que versaba sobre proyectos en el sector a donde nos habíamos trasladado por la Avenida Santander y la calle 54, después de vivir en la esquina del parque Caldas, en la carrera 23 con calle 29, donde vi pasar a la Miss Universo Luz Marina Zuluaga cuando llegaba después de su triunfo mundial.
La apoteosis triunfal de la Miss Universo es un recuerdo imborrable y casi novelesco de la más primera infacia, porque debía estar cerca de cumplir los cinco años y desde esa ventana, en esa esquina del Parque Caldas, vi pasar la caravana gigantesca de vehículos y gente que celebraba con algarabía a la bella, que de virreina nacional había ascendido al rango de beldad mundial, lo que hizo cimbrar la historia popular de la ciudad.
En ese mismo parque Caldas, décadas antes, la gran poeta Maruja Vieira fue testigo también niña de uno de los incendios que devastaron la ciudad y recuerda a su padre y al tío acudiendo a ayudar a apagar las llamas que devoraban un sector más central. En un texto suyo palpita el imborrable olor que deja el fuego devorador.
De ahí del Parque Caldas nos pasamos poco después a una casa donde vivimos unos años antes de retornar al centro, situada a la altura de la calle 54 y la Avenida Santander, y frente a esa casa de esquina, al final de una calle empinada, presencié esa conversación entre mi padre y Robledo Isaza, quien llevaba su tradicional corte de pelo y no lucia traje y corbata. Estaban ellos dos solos de pie frente al paisaje hablando aquella tarde y yo fui el testigo.
Es un recuerdo extraño y nítido el que tengo en la memoria y donde puedo percibir a ese ingeniero haciendo planes gigantescos y locos con el sector, moviendo las manos y anunciando que las máquinas abrirían nuevas rutas, tajarían precipicios, modernizarían la futura urbe, como en efecto ocurrió.
No sé si esos planes se hicieron como él los pensaba, pero ese recuerdo me comunica con una figura cívica que es trascendental en la historia de la cuidad en el siglo XX, pues estuvo en la construcción de sitios como la Plaza de Toros, varias avenidas, entre ellas la de Chipre, y carreteras tan importantes como la que lleva al Nevado o la vía hacia Bogotá por Mesones. Sin olvidar el aeropuerto de Satágueda y el proyecto de Aerocafé.
Nunca lo volví a ver en la vida, pero con el tiempo tuve la alegría de conocer a una de sus hijas mayores, Liliana, educadora notable y llena de luz, y a dos de sus nietos, que son hijos de mi gran amigo de toda la vida, Carlos Augusto Gonzalez, genio de la ciencias.
Sabía que el patriarca vivía en una finca por Palestina y cada año le celebraban sus cumpleaños como a uno de esos robles de la mítica cultura antioqueño-caldense, descendientes de colonizadores que durante siglos en la cordillera mostraron las proezas de su genética enfrentando las más altas y difíciles cumbres y los climas más variados, en medio de una selva templada plena de bellezas y de riesgos, junto a volcanes y vertientes, tal y como figuran en el Cancionero de Antioquia de Antonio José Restrepo y en Viaje a Pie de Fernando González.
Cada año que pasaba celebraba con alegría desde lejos la longevidad del patriarca, asombrándome de que fue centenario y logró vivir casi cuatro años más, lo que muestra la entereza de los grandes creadores e inventores, cuyo entusiasmo vital les da fuerza para desafiar las implacables leyes de la naturaleza.
Qué bueno que nuestra ciudad Manizales tuvo en Gustavo Robledo Isaza y Maruja Vieira a dos centenarios que lograron vivir en las primeras cuestas del siglo XXI para vislumbrar otra era plena de cambios vertiginosos. Ellos fueron figuras bíblicas y homéricas que nos recuerdan los mitos de la longevidad, pilares de la tribu y motivo de optimismo para la ciudad natal y Colombia, que rebosa de talentos nuevos y enfrenta retos sin fin.
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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 16 de febrero de 2025.
Con la llegada de Donald Trump y el presidente de facto, el multimillonario Elon Musk al poder en Estados Unidos, iniciamos un nuevo episodio político que nadie imaginaba apenas hace unos meses. Trump se encontraba abatido en el desprestigio y hundido en el pantano de sus problemas judiciales, el más grave de los cuales su involucramiento en la asonada y toma del Capitolio por una jauría de sus partidarios.
Conocí
a Marvel Moreno gracias al hispanista francés Jacques Gilard, a quien
vi por primera vez en 1978 en un encuentro de literatura
hispanoamericana en la Universidad de Toulouse le Mirail en el que
estuvieron Julio Cortázar, Augusto Roa Bastos, Juan José Saer, Flor
Romero de Nohra, Alba Lucía Ángel y Jorge Enrique Adoum, entre otros.
Yo tenía 24 años y aunque ya había escrito y publicado en revistas y
suplementos, hacía mis primeros intentos de escribir una novela larga y
un día que él vino a París me la presentó al frente de su casa en la rue
Croulebarbe y le pidió que leyera mis textos y nos viéramos.
Después de ese primer encuentro, Marvel me invitó a su casa para que
charláramos sobre mis textos. No había publicado ningún libro, aunque sí
cuentos en revistas. Gilard admiraba mucho a Marvel. Él fue el primero
en percibir con claridad, antes de que ella publicara sus obras más
importantes, Algo tan feo en la vida de una señora bien (1980) y En
Diciembre llegaban las brisas (1987), la magnitud literaria y las
posibilidades míticas de Marvel.
El feminismo estaba muy en boga en Francia a través del Movimiento de
Liberación Femenina (MLF), a cuyas manifestaciones acudíamos los
estudiantes. Esos años fueron importantes para esa causa, pues en
Francia se acababa de votar la autorización del aborto, promovida por la
ministra Simone Veil, y el MLF era un movimiento muy activo al que
éramos muy sensibles los estudiantes.
El día que la vi por primera vez me impresionó mucho por su frescura y
belleza. Era una mujer alta, moderna, con una larga cabellera y gestos
de gacela, piernas largas. Llevaba jeans y una blusa blanca vaporosa.
Tenía 39 años.
Marvel dio una primera estocada a ese mundo machista y lo plasmó para
siempre sin miramientos. Un ambiente patriarcal que pervive intacto en
la actualidad. Fue una luchadora contra el machismo patriarcal de
Barranquilla y la Costa Atlántica, que también se extiende a los
territorios “cachacos” de Colombia, cuestionados por Helena Araújo en
sus novelas Fiesta en Teusaquillo y Las cuitas de Carlota y otras
grandes escritoras colombianas de su generación como Fanny Buitrago y
Albalucía Angel.
Un machismo y un patriarcado que se extiende a todo el continente y al
mundo. De hecho, su último libro salió gracias a que un movimiento de
jóvenes estudiantes barranquilleras rebeldes exigieron con un
performance durante una mesa redonda sobre Marvel la publicación de El
tiempo de las amazonas, que es un libro muy subversivo aún en la
actualidad.
Marvel siempre vivirá en su obra, la de una reina de belleza del
Carnaval insumisa que se rebela como una estrella de rock de los
maravillosos años 60 y 70 y la cuestiona desde diversos ángulos. Ella se
atrevió a enfrentar ese mundo y alejarse de él en un barco que va sin
retorno con las velas abiertas.
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Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 22 de diciembre de 2024.
Termina un 2024 muy agitado, caracterizado por guerras terribles en Ucrania y Oriente Medio y el triunfo en los Estados Unidos de un personaje que se daba por muerto hace unos meses y ahora retorna al poder exonerado y cubierto por el aura de la victoria total, y que amenaza ya a México, China, Groenlandia, el Canal de Panamá y otros espacios.
Al llegar a 2025 se cierra el primer cuarto del siglo XXI y al ver los acontecimientos bélicos en Oriente Medio recordamos sin estupor que hace un siglo el asunto era similar, como lo cuenta el gran Lawrence de Arabia en su notable obra Los siete pilares de la sabiduría.
Todos aquellos territorios que antes fueron dominados por el imperio otomano y Turquía estaban entonces bajo dominio creciente de las potencias occidentales, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, que poco a poco volvían a configurar los mapas y crear nuevas naciones, impulsadas por sus intereses, codicias y caprichos.
Lawrence de Arabia, un joven militar del Reino Unido, estaba encargado de dirigir en parte a los ejércitos rebeldes contra el poderoso imperio otomano declinante de entonces y en su libro relata las batallas vividas, similares a las actuales en Siria, Irak, Israel y Líbano. Ahora ya no sería posible ese paternalismo occidental de Lawrence de Arabia y los nuevos héroes son personas surgidas de la miríada de grupos antes yihadistas, que ahora pretenden gobernar con apoyo de las potencias después de ser adiestrados por los servicios secretos occidentales, como en su tiempo hicieron con Saddam Husseim y Osama bin Laden.
En el nuevo reparto mundial que organizan las potencias occidentales, ahora junto a China y Rusia, veremos qué nos deparan en 2025 en estos territorios las guerras que siguen en busca del control de las riquezas milenarias y las rutas de esa antigua Babilonia del mito y el Oriente, descritos en el medioevo por el gran viajero Marco Polo.
En las primeras décadas del siglo XX millones de migrantes de aquellas regiones huyeron de las guerras y se instalaron en otros continentes, especialmente en los Estados Unidos y América Latina, donde todas aquellas familias notables rehicieron sus vidas, crearon riqueza y aportaron dinamismo a las naciones que los acogieron.
Los sirio-libaneses, cristianos y palestinos que llegaron a recrear su vidas en ultramar eran llamados “turcos”, porque mostraban ese pasaporte, aunque eran originarios maravillosos pueblos milenarios que como los Fenicios o los habitantes de Mesopotamia plantaron su vida de nuevo en otros lares, creando riqueza y novedades, como lo hicieron en los tiempos de Ulises. Desde entonces los pueblos de América están enlazados de manera estrecha con esos migrantes sirio-libaneses.
Ahora de nuevo estamos como hace un siglo en la incertidumbre, esperando las nuevas fronteras y los mapas del Oriente Medio, pero también de los arreglos ineluctables que las potencias occidentales acordarán después del conflicto en Ucrania, que es el de la OTAN y el viejo imperio de los zares y los bolcheviques que ahora se reencarna bajo el mando de un nuevo zar, como en los tiempos de la Guerra y la Paz de León Tolstoi.
Toda la literatura milenaria desde la Biblia, Homero, Virgilio y Las mil y una noches nos ilustra sobre esos conflictos que de nuevo en el siglo XXI nos muestran que nada es nuevo bajo sol y que sobre las cenizas de las viejas guerras milenarias renace siempre el peligro de otras nuevas confrontaciones aun más sangrientas y peligrosas.
----Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. Domingo 29 de dieciembre de 2024.
Toto de T. E Lawrencw.